[VIDEO] Se cumplen 35 años de ‘La Mano de Dios’ y el mejor gol de los mundiales

Maradona gestó y finalizó aquella jugada que fue hace exactamente 35 años (22 de junio de 1986), pero que hoy conserva testigos eternos, generación tras generación. Es una secuencia memorable: Mundial de México 86, estadio Azteca.

Diego Maradona con la camiseta azul de Argentina corriendo con la pelota atada a su botín. Amagó a un rival. Intentó una pared con Valdano, pero se la devolvió el inglés Steve Hodge –con quien después intercambió la camiseta–. Luego vino el descenso del balón. La salida vehemente del portero Peter Shelton, y el salto de Diego, doblando el brazo izquierdo para tocar con descarada sutileza el balón. Fue como un acto de magia, escondiendo la mano culpable.

El capitán de la Selección Argentina de Fútbol, Diego Maradona, sostiene la copa obtenida en el enfrentamiento contra Alemania, durante el Mundial México 86.

Diego corrió desaforado por la cancha, levantando con firmeza y alevosía el brazo impune. Los miles de argentinos presentes en el estadio Azteca debieron tener la misma certeza de Morales en su relato, y también debieron gritar el gol con el alma. Al fin y al cabo se trataba de anotarles a los ingleses en un partido donde se jugaba mucho más que el pase a la semifinal del Mundial: se jugaba el orgullo nacional. Fue como una revancha simbólica después de la guerra de las Malvinas entre los dos países. Una guerra que perdió Argentina.

El árbitro, el tunecino Ali Bennaceur, retrocedió hacia la mitad de la cancha, esquivando la furia de los incrédulos ingleses, cuya queja fue en vano. No había nada que hacer. La trampa ya estaba hecha.

Al final del partido, que Argentina ganó 2-1, Maradona, inmerso en su éxtasis, no dudó en explicar: “Fue un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”. A partir de ese momento, el primer gol contra los ingleses tuvo nombre y apellido.

Tiempo después, el propio Maradona admitió que fue con la mano, y aseguró que no era ninguna mano de Dios, que era “la mano de Diego”, como para aumentar su egotismo tan común. También reveló que aunque los jugadores argentinos dijeron que la política no se mezclaba con el fútbol, las Malvinas estuvieron siempre presentes, como una herida abierta. (D)

ET

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