UNES y PSC, una alianza política de oposición que trasciende y presiona por el control

Pactos, acuerdos, coincidencias son los sustantivos que asambleístas correístas y socialcristianos saben combinarlos muy bien a la hora de describir los tratos que tienen en la Asamblea Nacional conducida por su principal aliado, Virgilio Saquicela Espinosa.

Esta unidad político-legislativa estuvo presente desde que se instaló el actual periodo legislativo, en mayo de 2021, cuando pretendió tomar el control de la legislatura con la postulación del socialcristiano Henry Kronfle, pero Pachakutik, el Gobierno y la Izquierda Democrática se alzaron con la presidencia del Parlamento con Guadalupe Llori, con escasos 71 votos que al año de esfumaron.

El Partido Social Cristiano (PSC) y el correísmo, representado en la Asamblea por la bancada Unión por la Esperanza (UNES), no bajaron los brazos y tampoco abandonaron sus cálculos políticos hasta arrebatar el control del Poder Legislativo un año después, el 31 de mayo de 2022.

Los dos sectores coinciden en que la conducción de la Asamblea de Llori estaba alineada a la agenda del presidente Guillermo Lasso y, por lo tanto, la Función Legislativa debía tomar un rumbo distinto, de oposición al Gobierno, con una agenda que permita ir más allá de lo legislativo, y que por la vía de Fiscalización y Control Político logre cambiar a las autoridades de los organismos de control.

Al realizar una retrospectiva de los hechos y decisiones políticas tomadas desde la Asamblea, la agenda del PSC y UNES estuvo marcada por pretensiones de destitución, vía juicio político, al procurador del Estado, Íñigo Salvador; el contralor del Estado subrogante, Carlos Riofrío; a los cinco vocales del Consejo Nacional Electoral, a tres vocales del Consejo de la Judicatura incluido el actual presidente; y, a cuatro integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

A nivel del Legislativo destituyeron a Guadalupe Llori como presidenta y a Yeseña Guamaní como segunda presidenta. En esos puestos colocaron a sus aliados: Virgilio Saquicela, quien abandonó al sector oficialista representado en la Bancada Acuerdo Nacional (BAN), como presidente; en la primera vicepresidencia pusieron a la correísta Marcela Holguín, y a Darwin Pereira, del ala rebelde de Pachakutik, en la segunda vicepresidencia, con quienes superaron los 70 votos.

Frente al Ejecutivo se presentaron dos intentos de revocatoria del mandato al presidente Guillermo Lasso, pero el correísmo no logró aglutinar los votos de su aliado político el PSC.

Madurez política

Ferdinan Álvarez, del bloque UNES, prefiere hablar de coincidencias con el PSC respecto de lo que quieren para el país, y espera que esa mayoría se mantenga en el tiempo, sin descartar una eventual reelección de Virgilio Saquicela como presidente del Parlamento para los próximos dos años.

Saquicela, añade Álvarez, hasta el momento ha garantizado “llevar una presidencia de forma digna, responsable y poniendo en el pleno normativas que vayan a atender problemas del país, viabilizando la agenda que tenemos, está respondiendo no solo en el pleno, sino también en las comisiones”.

Aunque advierte que en algunos temas no coincidirán con el PSC, pero que eso no provocará una ruptura porque “hay madurez política en esta nueva mayoría”.

Álvarez admite que esta mayoría empezó a operar hasta alcanzar la salida de Guadalupe Llori de la presidencia del Legislativo, pues había una Asamblea sujeta a la agenda del gobierno de Guillermo Lasso, además el trabajo en las comisiones y en el pleno no avanzaba porque se represaban los proyectos. El representante del Guayas también reconoce que en esa mayoría participan legisladores que tienen problemas internos en la Izquierda Democrática y Pachakutik.

Este sector político advierte que el Gobierno pretende, vía consulta popular, prorrogar en sus funciones a las actuales autoridades de control, incluido el CPCCS.

Esteban Torres, coordinador del PSC, describe que la política es la gestión de las contradicciones, y con UNES, con quienes existen grandes diferencias ideológicas, a veces existen ciertas coincidencias que se han visto y se han criticado, pero que hay otras bancadas que apoyan esas coincidencias.

En la caída de Guadalupe Llori, añade, hubo una coincidencia con UNES, porque había un manejo legislativo a favor del Gobierno. Hasta el momento, el manejo que ha tenido Virgilio Saquicela, en la presidencia del Parlamento, ha sido positivo.

Torres señala que el Gobierno ha construido un discurso para atacar al PSC, por la supuesta cercanía con UNES, pero que esa cercanía se puede diluir si se recuerda que los socialcristianos no apoyaron las amnistías para quienes participaron en las manifestaciones de octubre de 2019, así también en la aprobación de los impuestos y los dos intentos de destitución del presidente Guillermo Lasso.

Electoralmente, lo que no nos conviene es estar cerca a un Gobierno que tiene 10 % de credibilidad, anota Torres, quien minimiza que la Asamblea Nacional no supere el 5 % de la credibilidad ciudadana.

Respecto a Jorge Glas, el asambleísta Esteban Torres personalmente considera que el exvicepresidente tiene todas las posibilidades de estar libre, pero eso no significa que sea inocente; sin embargo, queda un mal sabor la forma de sacarlo, debió haber sido con un habeas corpus en Pichincha y no con una medida cautelar en otra provincia, como se ha criticado en el caso de la destitución de los cuatro consejeros del CPCCS.

“El señor Jorge Glas, por todo lo que ha cumplido, ya debió haber salido el año pasado, lo que pasa es que el Gobierno lo ha tenido como rehén, para negociar con temas legislativos”, afirma Torres.

Buscan el control

Byron Maldonado, legislador oficialista, advierte que si la Asamblea pasaba a ser gobernada por el PSC y el correísmo, desde mayo de 2021, se hubieran acelerado los cambios en el CPCCS, que es la entidad que nombra a las autoridades de control, como la Procuraduría, Contraloría, superintendencias y más organismos. Autoridades que siguen procesos para glosar prefectos, alcaldes y otros funcionarios.

El pacto UNES-PSC tiene un objetivo final, tumbar al presidente de la República, Guillermo Lasso, pues hubo dos intentos fallidos, y busca también que para las nuevas elecciones generales, que serán en dos años, el país encuentre un Gobierno desgastado entorpeciendo el plan de Lasso, anota el representante de Loja.

Para el legislador nacional de Pachakutik Ricardo Vanegas, esa mayoría ha sido tan evidente en sus comportamientos que se han dejado tomar fotografías de reuniones, aparentemente secretas, en domicilios.

Sostiene que Virgilio Saquicela cometió varios errores, y el último como titular de la Asamblea “no puede, con un grupo de asambleístas, salir a decir al país que como son el máximo poder del Estado, ellos no van a cumplir con una resolución constitucional emitida por juez competente, en relación a la medida cautelar a favor de cuatro consejeros del CPCCS, pues ningún funcionario público puede dejar de cumplir con una sentencia constitucional”.

Lo único que evidencia, esta mayoría que se ha formado, es tomarse como sea las entidades de control y nombrarlas ellos, buscan obtener el poder sobre la Contraloría, la Procuraduría, la Fiscalía, el CNE y aspiran a la impunidad; y el PSC tiene un aliado que le está haciendo mucho daño, porque “en la agenda del Partido Social Cristiano, no creo que esté la liberación de Jorge Glas, tapar actos de corrupción; pero esa unidad le pasará factura en las próximas elecciones”. (I)

Fuente El Universo

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