Un estudio del BCE revela que los tipos negativos pudieron tener el impacto contrario al que se creía en el ahorro y la economía

La política monetaria ha sufrido un vuelco en cuestión de meses. Hace poco más de un año, los tipos de interés negativos parecían ser la nueva normalidad. La banca central de varias regiones, incluida la de la Eurozona (BCE), optó por esta vía para intentar estimular el consumo y la inversión. Sin embargo, el impacto en el ahorro y la economía fue cuando menos difuso. Los tipos negativos parecían una suerte de callejón sin salida. Era fácil entrar en él, pero luego nadie podía salir. Ahora, con la ventaja de la retrospectiva, cada vez parece más evidente que los tipos negativos, aunque tentadores en teoría, pudieron tener el impacto contrario al que se esperaba en el ahorro. Eso explicaría por qué una vez dentro de la trampa, la escapatoria era cada vez más compleja.

El Banco Central Europeo se sumergió en la aventura de los tipos de interés negativos allá por 2014 en un intento por estimular la demanda doméstica de la Eurozona y llevar la inflación al 2% (en aquellos años la lucha era contra la deflación… qué recuerdos). Sin embargo, el ahorro de familias y empresas no paró de aumentar prácticamente en todo el periodo. Los expertos del BCE insistían en los tipos negativos, argumentando que la situación sería incluso peor si los tipos de interés hubieran sido positivos. Los banqueros centrales sostenían que la acumulación de ahorro habría sido todavía mayor con unos tipos de interés más altos. Sin embargo, un nuevo estudio del propio Banco Central Europeo viene a reconocer, ahora, que quizá esta hipótesis fue errónea y que el impacto sobre el ahorro (sobre todo) y, quizá, sobre la economía fue el opuesto al que se esperaba.

Los investigadores del BCE Marco Felici, Geoff Kenny y Roberta Friz han publicado un estudio en el que analizan la transmisión de los tipos de interés al ahorro cuando los tipos son muy bajos y negativos. La conclusión es que la teoría esgrimida por el BCE es en parte cierta: el gasto aumenta (el ahorro disminuye) cuando los tipos de interés bajan, pero a medida que los tipos son más bajos, este impacto va perdiendo fuerza hasta que se revierte.

“Todo hace indicar que la respuesta de los consumidores es positiva (consumen más y ahorran menos) cuando los tipos de interés parten de cotas altas, pero disminuye constantemente según bajan los tipos. A niveles muy bajos, hay evidencia de que la respuesta del ahorro puede incluso invertirse”, señala el paper. Estos expertos denominan a tal fenómeno como la ‘reversión del ahorro’ o savings reversal, que es consistente con la evidencia que existe acerca de la ‘ilusión monetaria’ (money illusion), así como con la conocida trampa de liquidez, lo que puede debilitar los efectos de unos tipos muy bajos o negativos. De acuerdo con esto, la reversión parece concentrarse entre los consumidores de mayor edad y los consumidores con un nivel educativo más bajo.

“La evidencia micro también demuestra fuertemente cómo la fuerza e incluso el signo de la transmisión de los tipos de interés al ahorro depende del nivel de los tipos nominales… Además, para niveles muy bajos de tipos de interés nominales (por ejemplo, por debajo del 0,5%), encontramos cierta evidencia de una reversión del ahorro, en la que el ahorro comienza a aumentar en respuesta a nuevas reducciones en los tipos nominales. Tal reversión puede reflejar un mayor papel de la riqueza objetivo en el impulso del ahorro, por lo que los ahorradores con aversión al riesgo responden a tipos más bajos, aumentando su nivel de ahorro activo para satisfacer futuras necesidades de consumo o jubilación”, asegura el estudio publicado por estos expertos.

Los hogares que mantienen una mayor parte de sus activos en depósitos y otros productos conservadores ven reducida la rentabilidad de sus inversiones, puesto que, en un entorno de tipos bajos, la remuneración de estos activos es nula y, normalmente, las comisiones y otro tipo de costes aumentan (la banca intenta mantener su rentabilidad). Esto lleva a los hogares a ahorrar todavía más para alcanzar su objetivo de riqueza.

Posible impacto en la economía

Estos expertos citan a otros trabajos en los que se debate acerca del ‘reversal rate’ que no es exactamente igual a la reversión del ahorro que se estudia en este trabajo. El ‘reveral rate’ se produce también en un entorno de tipos muy bajos que reduce la rentabilidad de la banca, forzando a las entidades a reducir el volumen de préstamo a la economía. Además, los expertos del BCE también nombran algunos estudios empíricos más recientes que también han documentado su relevancia potencial para los agregados macroeconómicos.

“Esta evidencia sobre la importancia del nivel de los tipos nominales, en oposición a las reales (se calculan descontando la inflación), para comprender la transmisión de los tipos de interés a los hogares plantea preguntas importantes para la política. En primer lugar, es probable que el estímulo directo a la demanda y al consumo de los hogares derivado de las reducciones en los tipos de interés nominales disminuya en potencia a medida que los tipos de interés bajen“, afirman los economistas del BCE.

Además, las reducciones de los tipos nominales a niveles muy bajos pueden generar una presión al alza sobre los ahorros de los consumidores, ya que los hogares se esfuerzan por compensar la disminución asociada de los ingresos por intereses nominales. “Es importante destacar que nuestra evidencia sugiere que la disminución en la respuesta del ahorro asociada con el nivel de los tipos nominales no está impulsada por grupos particulares, sino que es un fenómeno bastante generalizado en la población. Sin embargo, la reversión del ahorro por los bajos tipos está impulsada predominantemente por consumidores mayores y consumidores con un nivel educativo más bajo que pueden tener niveles más bajos de educación financiera general”, apunta el informe del BCE.

Pese a todo lo anterior, los resultados no implican que unos tipos sobre los depósitos de los hogares ultrabajos, impulsados por los tipos negativos del BCE, impliquen necesariamente un impacto contractivo general en la economía. “Esto se debe a que nuestros hallazgos se refieren en gran medida a los efectos de impacto directo sobre el ahorro vinculados a los cambios en los tipos nominales, mientras que los efectos de equilibrio general completos de los cambios en los tipos de interés incluyen otros canales indirectos de transmisión como el empleo y los cambios en la incertidumbre, los precios de los activos y efectos asociados con la posible reasignación de la riqueza de los hogares entre diferentes clases de activos”, sentencia el estudio del BCE.

Fuente: Revista El Economista

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