Truss empieza a recular en sus ambiciones fiscales: mantiene el tipo del 45% para los ricos en el impuesto sobre la renta

La presión de los mercados, de organismos como el mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI), de la propia opinión pública británica y sobre todo de los miembros del Partido Conservador están haciendo tambalearse la hasta ahora firme determinación del nuevo gobierno de Reino Unido de aprobar el mayor paquete de recorte de impuestos en el país en más de cuatro décadas.

Tras varios titubeos en las últimas horas, el Ejecutivo de Liz Truss ha reculado en una de sus promesas estrella: la rebaja del tipo marginal del 45% hasta el 40% para los británicos con mayores ingresos (más de 150.000 libras) en el impuesto sobre la renta.

“Está claro que la abolición del tipo del 45% se había convertido en una distracción en nuestra misión primordial de abordar los desafíos de nuestro país. Como consecuencia, no seguiremos adelante con su abolición. Lo entendemos, y hemos escuchado”, ha explicado el ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, en un comunicado.

La eliminación del tipo marginal del 45% para las personas con mayores ingresos había sido la medida menos popular de las anunciadas por Truss, ya que llegaba en un momento en que el ciudadano británico común está luchando contra una crisis del coste de la vida con pocos precedentes cercanos, con una inflación que se ha ido a máximos de 40 años. Dentro de las filas conservadoras, la rebelión era notoria. Precisamente esta semana los conservadores celebran su congreso y la tensión es máxima. La propia Truss deslizó este fin de semana que el recorte del tipo del 45% era una idea a título personal de Kwarteng que no se discutió en el gabinete.

Este paso atrás supone un serio revés para el gobierno de Truss, que hasta ahora ha defendido contra viento y marea su credo de pocos impuestos para impulsar la economía, siguiendo la estela de los gobiernos de Margaret Thatcher en los 80.

Truss y Kwarteng han pasado días enrocados defendiendo las medidas anunciadas por el canciller en el Parlamento el 23 de septiembre. Su postura se ha mantenido incluso cuando la semana pasada llegó el desplome de la libra y de los bonos soberanos, hasta que el Banco de Inglaterra (BoE) tuvo que actuar de urgencia dando un giro en sus últimos pasos al anunciar la compra de gilts.

“El par libra/dólar (GBP/USD) está disfrutando de una nueva subida (tantea los 1,12 ‘billetes verdes’) tras conocerse que el gobierno de Truss da marcha atrás formalmente en su intención de suprimir el tramo del 45% del impuesto sobre la renta. Nuestro equipo del Reino Unido considera que esta medida es más bien simbólica, ya que no se trata tanto de la cantidad de dinero que se ahorrará (pocos miles de millones) como de la mala señal que había dado con los recortes fiscales ideológicos (sin financiación)”, señalan en una nota Chris Turner, analista de ING.

“La medida parece estar motivada por la reacción de su propio Partido Conservador y, tal vez, por la amenaza de una rebaja de la calificación soberana, ya que la agencia de calificación S&P cambió el viernes la perspectiva del Reino Unido de estable a negativa, en un movimiento no programado”, añade Turner. El economista espera ahora cierta calma en los mercados “en la medida en que refleja que Downing Street mostrará un mayor respeto a los mercados financieros cuando considere sus políticas”.

Fuente: Revista El Economista

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