Tecnología

A prueba todas las aplicaciones de videollamadas: sus pros y sus contras

Las restricciones a la movilidad derivadas de la pandemia de coronavirus Covid-19 han disparado la popularidad de una plataforma de videoconferencias hasta hace poco relativamente desconocida, Zoom. Pero existen numerosas, algunas integradas en aplicaciones extendidas como WhatsApp, otras clásicas como Skype y abiertas como Jisti que ofrecen características distintivas y útiles dependiendo de si se trata de un particular o una empresa.

Meet

A pesar de su indudable dominio internacional en las búsquedas de internet, Google ha fracasado con anterioridad en el mundo del «social media». Pero a pesar de ello cuenta con multitud de servicios digitales que utilizan millones de personas cada día, aunque en ocasiones sufre de una cierta duplicidad. Una de las herramientas más interesantes que ha cobrado mayor relevancia durante la pandemia ha sido Meet, una de sus propuestas para establecer videollamadas.

Tiene un enfoque más profesional pero, debido a la crisis sanitaria, la multinacional estadounidense ha decidido abrir hasta septiembre su uso gratuito incluyendo todas sus funcionalidades. Ofrece una buena calidad de imagen y su uso es muy intuitivo. Además, se ha incorporado directamente en el servicio de correo Gmail, de tal forma que cualquier usuario puede utilizarla a través de un acceso directo. O, simplemente, entrando desde su página oficial. Hay dos caminos para comenzar una videoconferencia. La primera es ser el usuario propietario que inicia y gestiona la sesión. Por otro, los usuarios que se unen.

Da soporte hasta 250 participantes. Evidentemente, una masa de usuarios tan grande no se puede presentar desde la pantalla, con lo que se reducen hasta 16 participantes de manera simultánea, que son los que en esos momentos tienen el turno de palabra. Para utilizarlo se requiere de una cuenta habitual de Gmail. Tiene características interesantes como un modo que reduce el ruido de fondo y mejora la imagen con poca luz (útil si los participantes están en un domicilio de interior), así como la posibilidad de incluir subtítulos en directo gracias a los avances tecnológicos de la empresa. También el propietario de la sala puede silenciar participantes y evitar usuarios anónimos. La versión para particulares es Hangouts, integrado también en el correo de la empresa.

Zoom

Esta ha sido, sin lugar a dudas, la revelación del año en este segmento. La empresa se había enfocado desde 2011, año de su fundación, en el sector empresarial como herramienta de trabajo, pero ha tocado el cielo del éxito con la pandemia de nuevo coronavirus Covid-19. De ahí que haya pasado de tener 30 millones de usuarios registrados en noviembre a superar con creces los 200 millones. Tiene numerosas funciones avanzadas y útiles que superan, en muchos casos, a sus competidores directos. Una de ellas son las herramientas de colaboración integradas por las cuales permiten que múltiples participantes pueden compartir sus pantallas de manera simultánea y realizar anotaciones colaborativas para lograr una reunión más interactiva.

Una de las más interesantes es la posibilidad de cambiar la imagen de fondo por una personal o neutra, favoreciendo el resultado de las videollamadas. Más que nada porque si se encuentra una persona en su domicilio es posible que no tenga una ubicación adecuada para mostrar profesionalidad. Además de hacer videoconferencias, los usuarios también pueden utilizar esta herramienta para realizar «webinar» o conferencia web para profesionales o impartir clases. De hecho, el servicio permite hacer controles de anfitrión, presentar encuestas, hacer un pregunta-respuesta o solicitar una intervención «levantando la mano».

El servicio cuenta con varios entornos distintivos, Meeting y Room. La primera se trata de la posibilidad de videollamadas directas a través de la herramienta a la que se pueden unir cualquier persona a través de su ordenador o teléfono móvil mediante un enlace. La segunda, más profesional, permite programar las salas de conferencia. Útil para el trabajo, Zoom permite escribir en un chat público pero, también, en privado a un único participante manteniendo la privacidad. También los creadores de la sala de reunión puede silenciar a todos los participantes. Todo está creado con un mimo exquisito y una interfaz muy intuitiva. Unirse a una reunión se puede realizar a través de una dirección url recibida a un correo o introduciendo un código de identificación.

Facebook Messenger y WhatsApp (y llegar Rooms)

Facebook ha dado un empujón a la mensajería privada y a las videollamadas en sus servicios, extendiendo estas características siempre que ha tenido ocasión. Su servicio de chat Messenger permite, por supuesto, realizar llamadas entre los contactos agregados. Tiene una conexión bastante estable y la imagen también es más que suficiente para un entorno informal.

Con un planteamiento dirigido al entorno móvil, los usuarios pueden jugar con las perspectivas, por ejemplo, y activar la cámara trasera para mostrar lo que ojo no ve. Es decir, útil para conversaciones informales con amigos y familiares. Permite crear grupos y, recientemente, comunicarse con hasta 50 personas. Funciona de manera similar con su «primo hermano» WhatsApp, la aplicación de mensajería más exitosa del mundo con unos 2.000 millones de usuarios únicos registrados. Es muy básica, para bien o para mal, y entre sus funciones (escasas) solo permite silenciar el micrófono para proteger la conversación de momentos inoportunos. Recientemente, Facebook ha promocionado Rooms, una plataforma para integrar todos sus servicios y crear salas de reuniones desde la red social, permitiendo entrar desde cualquier navegador.

Duo

Este es el recurso adicional de Google para hacer únicamente videollamadas. Ofrece una calidad bastante decente y es multiplataforma, con lo que se puede utilizar desde un «smartphone» con Android o iOS o, incluso, desde una tableta. Así se puede charlar fácilmente con tus seres queridos. Pero, sin embargo, se queda algo atrás que sus rivales al permitir hasta ocho interlocutores al mismo tiempo. A diferencia de otras herramientas, incluye un modo de poca luz que se adapta a las condiciones de luz ambiental.

Skype

Propiedad de Microsoft, esta potente herramienta ha pasado del entorno laboral al mundo del consumo. Es útil, intuitiva y ofrece muchas posibilidades. Incluso se puede realizar una llamada a un determinado número aunque no lo tengas en tu lista de contactos. Incluye, además, un chat para que los interlocutores puedan intercambiar mensajes de texto. Para iniciar sesión se requiere de un número de teléfono o correo electrónico.

Se puede llamar incluso a números de teléfono en lugar de utilizar los datos como si fuera un servicio OTT -«Over The Top»- y se cobrará a través de una tarifa concreta. Aunque ofrece versiones más avanzadas para empresa, la versión gratuita permite una conversación en tiempo real de hasta 10 personas. La calidad de imagen, aunque depende de la conexión utilizada y de la cámara del dispositivo empleada, es muy buena.

Webex

Propiedad de Cisco, esta potente herramienta de videoconferencia también está orientado al mundo laboral. Funciona de manera profesional a modo de reuniones, en las que hay que ir aceptando para establecer conexiones con distintas personas (por ejemplo, jefes de área distribuidos por zonas o residentes en otras zonas). Se pueden conectar hasta cien personas a la vez. El creador de la reunión puede ir viendo a los distintos interlocutores. La calidad es muy buena. Además, se puede planificar y organizar el calendario de citas para estar preparado y, al igual que otros servicios similares, se puede compartir contenido fácilmente.

Jitsi

Con una gran comunidad detrás, esta herramienta de software libre permite adaptarla a tu antojo con ciertos conocimientos informáticos. Funciona bien, es compatible con muchos sistemas operativos. Permite elegir si hacer una videoconferencia u optar por una comunicación de voz. Uno de sus aspectos es que es intuitiva y fácil de usar.

FaceTime

También Apple dispone de su propia aplicación de videollamadas, aunque tiene un enfoque más dirigido a los usuarios de sus propios dispositivos. Funciona de manera equilibrada entre iPhone. Al igual que las aplicaciones más básicas, permite girar la cámara (si está en el móvil).

Como aspecto diferencial se encuentra la posibilidad de añadir efectos, añadir «emojis» personalizables y sustituir tu cara con realidad aumentada, así como compartir otros recursos gráficos. Para acceder hay que ingresar con las credenciales registradas para los dispositivos de la empresa. Es un servicio de chat también. Permite hablar con hasta treinta personas.

Houseparty

Una de las aplicaciones de videollamadas más divertidas es Houseparty. Se ha puesto de moda durante la pandemia de coronavirus, convirtiéndose incluso en una de las «apps» más descargadas del momento. ¿Su secreto? Su variado catálogo de herramientas de edición. Permite también chatear, jugar. Está arrasando entre los usuarios más jóvenes.

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