Localizan el origen de otra misteriosa señal de radio emitida a 7.900 millones de años de la Tierra

A solo unos días de identificar el origen de una extraña señal de radio, un equipo de científicos estadounidenses ha logrado localizar el origen de una segunda «Ráfaga Rápida de Radio» (FRB, por sus siglas en inglés), de acuerdo a un estudio publicado en la revista Nature.

En su trabajo, los astrónomos del Observatorio de Radio de Owens Valley (OVRO), en el Instituto de Tecnología de California, afirman que la misteriosa señal de radio se originó 7.900 millones de años de la Tierra.

Nombrada FRB 190523, esta ráfaga fue producida en una galaxia muy parecida a la Vía Láctea, lo cual contradice lo poco que se conocía de estas señales.

«Este hallazgo nos dice que cualquier galaxia, incluso una corriente como puede ser nuestra Vía Láctea, puede generar un FRB», señala Vikram Ravi, autor principal del estudio.

Si bien han logrado identificar en qué lugar del Universo se producen, lo que aún se desconoce es qué objeto cósmico las origina. Su identificación incrementa el misterio sobre las FRB, que para algunos puede ser producida por una civilización avanzada.

Los científicos saben poco de las FRB. Se cree que son generadas por poderosos estallidos electromagnéticos fuera de nuestra galaxia, que duran muy poco y su brillo es tan intenso que puede ser detectado desde la Tierra.

El misterio inició hace 12 años, y desde entonces telescopios de todo el mundo han podido captar 85 de estas ráfagas, cuyo brillo emite tanta energía como el Sol en 80 años.

Los astrónomos creen que se generan continuamente y en cualquier parte del Universo, como si se tratara de faros en el espacio.

Los investigadores del OVRO detectaron la ráfaga el 23 de mayo pasado, a unos 7.900 millones de años luz de nuestro planeta, el doble de la distancia de la FRB anunciado la semana pasada.

La importancia de estas señales no solo radica en que pueden ser comunicaciones de civilizaciones extraterrestres, sino en que fueron emitidas mucho antes de la misma formación de nuestro Sistema Solar, lo cual podría brindar información sobre la formación del Universo. 

 A partir de la información obtenida de la ráfaga del 2012, se creía que eran emitidas desde galaxias jóvenes muy activas, pero esta hipótesis ha sido prácticamente descartada por los nuevos datos.

Ahora los científicos buscan absolver las preguntas que han surgido luego de identificar su lugar de origen. Una de las principales interrogantes es por qué existen ráfagas únicas y otras son repetitivas. 

Fuente: elcomercio.pe