El metro de la ciudad china de Shenzhen permitirá el pago por la cara

Cada día que pasa, es un día menos para empezar a dejar de memorizar las contraseñas. Y es que las claves de autenticación son cada vez menos seguras y no garantizan la seguridad en el acceso a los servicios. Por esta razón, el reconocimiento facial se está abriendo paso.

Aunque este proceso se está llevando a cabo muy lentamente, la tecnología biométrica es ya una realidad. El caso más reciente es el de CaixaBank, que se ha convertido en el primer banco del mundo en usar el reconocimiento facial en sus cajeros. En cuatro oficinas Store de Barcelona, los clientes ya pueden sacr dinero de los cajeros automáticos mediante reconocimiento facial y sin tener que introducir el PIN.

En Reino Unido, el reconocimiento facial está también presente en los supermercados, donde la tecnología controla quien compra alcohol y tabaco para mejorar así la eficiencia en los comercios. En este caso, la tecnología estima la edad de los compradores para que el personal del supermercado no tenga que perder tiempo solicitando al cliente la documentación que acredite la mayoría de edad para poder comprar cerveza o vino.

El objetivo de esta tecnología es implementarla en casi todos los sectores. Y China ya tiene próximo objetivo: el metro de Shenzhen. Tal y como informa « South China Morning Post», la estación de Futian, gracias al despliegue de las redes 5G, está preparada para poner en marcha muy pronto un sistema de reconocimiento facial y pagos móviles desarrollado con los algoritmos de inteligencia artificial de Huawei Technologies.

La gran ventaja con la que cuenta el gigante chino es que los ciudadanos están muy acostumbrados a convivir de cerca con la tecnología. De hecho, allí se ha implementado elreconocimiento facial para capturar a los delincuentes y también para supervisarposibles infracciones de los conductores de autobuses. En este último caso, la tecnología capta síntomas de cansancio o conductas irregulares o ilegales, como hacer llamadas telefónicas o fumar.

De hecho, en el KFC de allí se puede pagar pollo frito gracias a su sistema de reconocimiento facial «Smile to Pay», que se introdujo por primera vez en una tienda en Hangzhou en enero de 2017.

En la estación Futian, en lugar de presentar el billete o escanear un código QR a través del «smartphone», «los pasajeros podránescanear sus caras en una pantalla del tamaño de una tableta» situada en los tornos de la estación y, automáticamente, con las cuentas vinculadas, detectar quién eres, qué tipo de billete o tarifa usas. Se trata de proporcionar una mayor eficiencia y calidad en el funcionamiento del metro a un menor coste.

«Para utilizar el billete facial en el futuro, los pasajeros también necesitarán un registro previo de su información facial y vincularán sus métodos de pago a sus cuentas, al igual que lo hacen en el restaurante KFC», declaró un miembro del personal del área de demostración el « South China Morning Post» en la estación Futian en Shenzhen.

La economía del futuro

El sistema de reconocimiento facial se encuentra, de momento, en pruebas, según el diario. «Podría ayudar en el futuro a mejorar la eficiencia en el manejo de hasta 5 millones de viajes por día que se dan en la red de metro de la ciudad», recuerda « South China Morning Post». De momento, Shenzhen Metro no ha dado detalles concretos sobre cuándo se implementará el servicio de pago facial.

La realidad es que China lidera el mundo en la adopción depagos móviles «hasta el punto en que el banco central tuvo que recordar a los comerciantes que no discriminen el efectivo», tal y como recuerda el medio. De hecho, el país forma parte, junto con Suecia, Corea del Sur y Reino Unido, de una de las principales economías del mundo que para 2020 funcionará sin dinero efectivo.

Según el Centro de Información de la Red de Internet de China, las ciudades del país se encuentran entre las más inteligentes y sin dinero en efectivo del mundo. Aproximadamente, 583 millones de personas usan sus «smartphones» para realizar pagos.

La introducción de los servicios de pago y reconocimiento facial en el sistema de transporte público marca otro paso de China hacia la integración del reconocimiento facial y otras tecnologías basadas en inteligencia artificial en la vida cotidiana en la nación más poblada del mundo.