“Trabajar en Facebook es como una secta”: sonríe o tu compañero te delata

En una abarrotada sala, durante una asamblea con toda la compañía, una joven empleada de Facebook decidió que Sheryl Sandberg, mano derecha de Mark Zuckerberg y la segunda persona con más poder de la empresa, iba a escucharla.

“Tenía mis dudas sobre si debía hablar, Sheryl, porque la presión sobre nosotros para actuar como si todo fuera bien y que amamos trabajar aquí es tan fuerte que duele”. No fue la única en sugerir que el clima de la empresa era agobiante.

Facebook había organizado esta multitudinaria reunión como un gesto con sus empleados tras conocerse que Joel Kaplan, el jefe de políticas de la compañía, había asistido a la audiencia del juez Brett Kavanaugh ante el Senado de los EEUU, que había sido acusado de abusar de Christine Ford en su juventud. Esto no sentó nada bien a sus empleados y empleadas, y así lo demostraron en esta asamblea.

La empleada anónima terminó su alegato asegurando que “no debería existir esta presión por pretender que te gusta algo cuando no te sientes de esa manera”. La sala casi al completo aplaudió sus comentarios, según han asegurado múltiples empleados de Facebook que asistieron a la misma y que hablaron recientemente con CNBC.

Por si los problemas de Facebook de puertas afuera no fueran suficientes (el escándalo de Cambridge Analytica, su influencia en asuntos políticos, el mal uso de WhatsApp en todo el mundo…), el clima interno de la compañía tampoco ayuda.

La atmósfera de trabajo en Facebook resulta forzada, según aseguran sus propios empleados, y los responsables de área obligan a que haya cordialidad y alegría al margen de cómo se sienta individualmente cada uno. De ahí que multitud de trabajadores de la red social lo cataloguen como un culto. Una secta.

Aunque esto era llevadero durante la mayor parte del tiempo, los recientes problema de la compañía y la sensación de que algo va mal han potenciado esta actitud y ha puesto entre la espada y la pared a aquellos que no pasan por el aro de la alegría forzosa y las sonrisas falsas.

Muchos consideran, además, que estos problemas se hubieran podido encontrar y resolver a tiempo si no hubiera tanto miedo a ser sincero cuando no se está de acuerdo con algo. No es de extrañar que Facebook haya caído en 2018 al séptimopuesto entre las mejores empresas para trabajar, según el principal ranking de Silicon Valley. En 2017, era la primera.

Más allá de no poder opinar distinto, varios de los empleados que han hablado con CNBC aseguran que tomarse muchos días libres o tener una opinión en ciertos temas polémicos está muy mal visto, y que chivarse anónimamente de los compañeros es algo que incluso se refuerza desde Facebook.

Al existir un sistema de puntuación en el que pueden participar todos los empleados, que no se puede disputar y que llega directamente a los responsables de cada área, muchos trabajadores deciden llevarse lo mejor posible con todo el mundo y no molestar llevando la contraria o haciendo algo de otra manera por no arriesgarse a recibir una mala calificación.

Y del mismo modo, la vida personal nunca puede afectar a la profesional. Si no puedes quedar en una reunión tras el trabajo, es posible que te pierdas una parte importante de lo que hay que hacer en un proyecto y que acabes excluido, incluso si la razón por la que faltas es porque estás en un proceso de divorcio.

Los conflictos entre la dirección y los empleados en las grandes compañías tecnológicas son algo común en la actualidad, ya sea porque se considera que un proyecto es inmoral, como ha ocurrido con Google y su censura previa para lanzarse en China de nuevo; o porque no se recibe atención suficiente en cuestiones como la salud mental, como ha ocurrido también en Microsoft.

Fuente: https://www.elmundo.es/tecnologia/2019/01/11/5c373144fc6c83066d8b458d.html