Sociedad

Isabel II, de reina de hielo a abuela compasiva: los errores que no quiere repetir con Harry y Meghan

Hay un concepto que llama poderosamente la atención en el escueto comunicado que Isabel II ha publicado respecto a la crisis del ya bautizado como Megxit. Y es el de familia. El término se repite hasta en ocho ocasiones en un texto de apenas 153 palabras. Y lo más importante, se marca una clara diferencia entre la familia real y la formada ahora por Harry y la actriz norteamericana. Así que es un hecho: la monarca acepta la decisión de su nieto. Los duques de Sussex plantearon todo un órdago al Palacio de Buckingham cuando comunicaron -sin previo aviso- que dejaban The Firm y las cartas han jugado a su favor.

Tras un cónclave en Sandringham, Isabel II, de 93 años, inaugura un “periodo de transición” en el que se debe acomodar ahora al hijo menor del que será el futuro rey fuera de la institución, para que pueda vivir económicamente de manera independiente, fijando su residencia oficial entre el Reino Unido y Norteamérica.

La reunión apenas duró dos horas y media. Los protagonistas -Isabel II, el príncipe Carlos, el príncipe Guillermo y el príncipe Harry- abandonaron la cita histórica por separado. La tensión es más que evidente. Pero el comunicado emitido por la jefa de Estado destaca, según los expertos, por su tono notablemente “sincero” e “informal”. Es más, se trata casi más de una nota personal en la que Isabel II muestra más que nunca su faceta como abuela.

Harry y Meghan Markle. (Reuters)
© Proporcionado por Vanitatis Harry y Meghan Markle. (Reuters)

Ella que siempre ha sido presentada como una madre fría, ella que fue sumamente criticada por la reacción inicial que mostró tras el repentino fallecimiento de Lady Di, ella que siempre ha contenido sus sentimientos… recalca ahora que “si bien hubiéramos preferido que (Harry y Meghan) siguieran siendo parte de los miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo, respetamos y entendemos su deseo de vivir una vida más independiente”.

Lilibeth -como la llamaban de niña- se creó en un ambiente donde su tío, el que fuera rey Eduardo VIII, fue sumamente criticado -e incluso repudiado- por su decisión de abdicar para casarse con la socialite americana Wallis Simpson (dos veces divorciada). De ahí que para la actual monarca, aparte de una auténtica pesadilla institucional, toda esta situación sea ahora tremendamente dolorosa emocionalmente.

Pero no le ha quedado más remedio que resignarse porque, entre otras cosas, no quiere que se cometan ahora con Harry los mismos errores que se cometieron en su día con la madre de este, la desaparecida Lady Di. Por lo tanto, si no hay manera de convencer a los duques de Sussex de cambiar de opinión, lo mejor ahora es facilitar una transición para su salida.

Enrique y Meghan dan un paso atrás como miembros de la familia real británica

Isabel II cede

La reina cede. Para muchos incluso demasiado. Según la prensa local, su deseo era que Harry permaneciera en el Reino Unido durante el tiempo en el que se debe determinar su futuro. Pero el príncipe rebelde pone desde ya tierra de por medio y en los próximos días se reunirá con su mujer y su hijo en Canadá, país donde Meghan vivió durante su época como actriz y donde siempre tuvo la intimidad que ahora busca la pareja.

De momento, todas las preguntas siguen sin resolverse. No está claro si los duques de Sussex conservarán sus títulos o si continuarán con protección oficial de Scotland Yard, pagada ahora con dinero del contribuyente. La partida podría incrementarse además considerablemente para el Ministerio de Interior, teniendo en cuenta que la pareja vivirá gran parte del año en el extranjero.

En cualquier caso, en el escueto comunicado de Isabel II se esbozan algunas pistas. Llama poderosamente la atención que, al inicio del texto, se refiera a su nieto y la esposa de este por sus nombres de pila, en vez de por sus títulos, como marca el protocolo en este tipo de declaraciones oficiales. Aunque luego hace referencia a «los Sussex».

Los alrededores de Sandringham. (Reuters)
© Proporcionado por Vanitatis Los alrededores de Sandringham. (Reuters)

Esto podría significar que Harry y Meghan podrían perder sus títulos de Alteza Real, lo cualles dejaría con un estatus menor al de sus primas, la princesa Beatriz y Eugenia, hijas del príncipe Andrés, lo que sería sumamente doloroso para el heredero al trono. El príncipe Carlos nunca ha tenido buena sintonía con su hermano menor y ahora particularmente la tensión entre ellos es aún mayor, después del escándalo protagonizado por la relación del duque de York conel pedófilo Jeffrey Epstein. El hecho de que su propio hijo tuviera un rango menor que sus sobrinas sería para él humillante.

Por otra parte, el comunicado recalca que Harry y Meghan “no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas”. Esto podría aludir a la cuestión de seguridad. Pero no está aclarado si renuncian también a la fortuna privada de más de mil millones de euros procedente del ducado de Cornualles, que gestiona el príncipe Carlos, quien actualmente se ocupa del 95% de sus gastos. Solo el año pasado, el heredero al trono pagó a su hijo más de dos millones de euros.

Felipe y Carlos, decepcionados

La decepción del príncipe de Gales con Harry es descomunal. El príncipe Felipe, marido de la soberana, quien estuvo también presente en la reunión celebrada en Sandringham, también está sumamente descontento con su nieto. Según los tabloides, consideran que se está comportando como un “adolescente inmaduro”.

Por no hablar de la poca cordialidad que existe con su hermano mayor. Ambos emitieron el jueves un comunicado donde desmentían la noticia publicada por ‘The Times’, en la que se hablaba de bullying por parte de Guillermo hacia su cuñada. En cualquier caso, tal y como reveló el propio Harry en el polémico documental con ITV el pasado mes de octubre, la relación entre ellos no pasa por su mejor momento.

En este sentido, en el comunicado de Isabel II también es sumamente relevante el hecho de quela monarca hable en plural cada vez que se refiere a la familia real. El objetivo es transmitir que todos los miembros muestran ahora comprensión ante la pareja: “Si bien hubiéramos preferido que siguieran siendo parte de los miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo, respetamos y entendemos su deseo de vivir una vida más independiente como familia sin dejar de ser una parte valiosa de la mía”.

Sin embargo, es obvio que, hoy por hoy, los lazos entre Harry y los suyos están rotos. Como abuela, Isabel II quiere hacer lo posible por limar asperezas. Como soberana, es consciente de que su nieto ha iniciado una nueva era en la monarquía en la que nadie -salvo los Sussex- parecen estar contentos.

La reina y Harry. (Reuters)
© Proporcionado por Vanitatis La reina y Harry. (Reuters)

Fuente: El Confidencial

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