El despilfarro de Meghan Markle y el príncipe Harry con su nueva casa alarma a los británicos

Meghan Markle y el príncipe Harry se trasladaron hace unos meses a Frogmore Cottage, en Windsor, con el objetivo de encontrar la tranquilidad y la privacidad de la que no gozaban en el palacio de Buckingham. Antes de su mudanza, mandaron reformar su nueva residencia en el campo. El precio de las obras ha salido ahora a la luz y no parece haber gustado a los británicos.

Según se publica en las cuentas oficiales de la Casa Real británica, la importante reforma de Frogmore Cottage ha costado unos 2,4 millones de libras (2,7 millones de euros). El dinero ha salido directamente de las arcas del dinero público, en concreto, del Sovereign Grant, el fondo real, que cubre los gastos de las actividades oficiales de la reina Isabel y su familia.

La residencia campestre, que data de principios del siglo XIX, estaba dividida en cinco casas. Tras la reforma, se ha transformado en una sola vivienda. Además, se han reemplazado los techos y suelos de madera, se ha renovado el sistema eléctrico y las instalaciones de gas y agua, y se ha actualizado el sistema de calefacción.

Meghan y Harry también se han hecho cargo de algunos de los gastos menores de la casa. Sobre todo los relativos al mobiliario y otros accesorios de la casa, que han pagado de forma privada.

Los 2,4 millones de libras invertidos en la residencia no han sentado bien a parte de la sociedad británica, especialmente a los contrarios a la corona. Los más críticos han acusado a los duques de Sussex de despilfarrar el dinero de los contribuyentes. También les resultan excesivos los 43 millones de libras que se han gastado desde la Casa Real británica para el mantenimiento de las distintas propiedades reales en uso, entre las que destaca el palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel II.

Fuente: elEconomista

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