«Katary», un coreografía sobre el rito kichwa de la muerte

Quito.- Entre saltos, pasos fuertes y movimientos coreográficos que transmiten sensaciones de tristeza y alegría, se estrena en Quito la obra «Katary, cobijando la muerte», una representación que recrea los ritos funerarios en la cosmovisión del pueblo indígena kichwa de Otavalo.

El Ballet Nacional de Ecuador (BNE) ha montado esta obra original con trece bailarines de su elenco del Ballet Metropolitano y la estrenará este martes en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana «Benjamín Carrión».

Dirigida por Verónica Torres, con música de Yarina Curi Cachimuel, «Katary» es una coreografía que expone la esencia de cómo las comunidades kichwas entienden que la muerte no es un momento de dolor sino «de alegría», una obra que «representa la identidad profunda del ecuatoriano en la cultura» de sus raíces, en palabras del director general del BNE, Rubén Guarderas.

Además, insistió a Efe en que el Ballet, con sus 39 años de actividad artística, siempre ha intentado «cimentar la identidad, la voluntad y la sabiduría ancestral», tanto en el montaje de la obras con sus elencos, como en el público que acude a admirarlas.

La puesta en escena muestra la muerte del joven indígena «Katary», que significa «despertar» en quichua, como un instante de herencia y regocijo.

Torres, coreógrafa y bailarina, precisó que por ello «se realiza una fiesta en la que destacan juegos y bailes efusivos», una práctica ancestral seguida hasta el día de hoy por el pueblo indígena de Otavalo cuando un miembro de la familia o de la comunidad fallece.

En la provincia de Imbabura (norte), Otavalo es uno de los pueblos indígenas más emblemáticos de Ecuador por su dedicación al arte y a la música.

En sus ceremonias fúnebres, los otavaleños también entonan cánticos que despiertan en el grupo las emociones de alegría y nostalgia por quien deja el mundo terrenal, y preparan grandes banquetes que disfrutarán todos los asistentes a ese ritual.

Sus danzas recrean un momento de «celebración» que transmite un saber antiguo de las comunidades andinas, matizó Torres.

Estas tradiciones «llaman mucho la atención ya que los mestizos celebramos la muerte de manera distinta para despedir al muerto», puntualizó.

Su obra recuerda asimismo el «mes de la madre» (mayo) porque propone «el amor incondicional» de Urpigo, la madre de Katary, «que a pesar de que su hijo muere por diferentes causas, él trasciende del más allá para cumplir un anhelo que tenía la madre de volverlo a ver como un guerrero».

Carolina Nicolalde, que interpreta a la progenitora, comentó a Efe que «esta es una obra que llega al corazón y lleva a reflexionar al público acerca del amor de nuestras madres e hijos».

El Ballet Nacional estrena «Katary, cobijando la muerte» después de varios meses de intenso trabajo porque, según su director Guarderas, desarrollar una obra como esta requiere de «mucha lectura e investigación» sobre las tradiciones y costumbres de estos pueblos.

«Katary» se estrena precedida de la presentación de una primera obra ‘étnica’ que relata la procesión acuática y la adoración al «Santo Negro» practicada por los pueblos afroecuatorianos del noroeste del país.

En la llamada «Fiesta en el mar» se interpreta el baile de la marimba junto al cununo (tambor) y el guazá, un instrumento similar a un sonajero cuyas semillas dentro del armazón suenan al sacudirlo armónicamente.

Además se pueden escuchar arrullos y décimas de los pueblos afroecuatorianos de la provincia de Esmeraldas (noroeste).

Al igual que «Katary» con los indígenas, «Fiesta en el mar» es la expresión genuina y diferente de las comunidades de la costa ecuatoriana y tiene un sentimiento distinto al de los pueblos andinos por su energía y la diferencia en sus canciones y tipo de danza.

El director del BNE insistió en que en el estreno «vamos a encontrar en una sola presentación dos momentos muy diferentes de lo que son nuestras culturas ecuatorianas». EFE

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