Noa Wildschut es la solista invitada en el último concierto del año de la Sinfónica de Guayaquil

Guayaquil.- La Orquesta Sinfónica de Guayaquil, dirigida por el Maestro Dante Santiago Anzolini, director Artístico, finaliza el año con un concierto emblemático del “Ciclo Solistas Internacionales” con la violinista NOA WILDSCHUT quien interpretará la “Fantasía Escocesa” Op.46 de Max Bruch. El público, además, podrá deleitarse con “Le Tombeau de Couperin” y “Ma Mère l’Oye” de Maurice Ravel éste viernes 28 de diciembre en el Teatro Centro Cívico “Eloy Alfaro” a las 19h30, con entrada libre.

Noa Wildschut, Violinista holandesa (2001). Ha ganado su lugar en la escena musical clásica internacional. Ha tocado junto a Anne-Sophie Mutter, Janine Jansen, Menahem Pressler y Enrico Pace y ha realizado varios recitales con el pianista Yoram Ish-Hurwitz. Ha participado en varias orquestas europeas, trabajando con directores de renombre internacional. Comenzó clases de violín a los 4 años de edad con Coosje Wijzenbeek, y a los 6 años apareció en vivo en la televisión holandesa. Un año después debutó en el Concertgebouw de Ámsterdam. Como la participante más joven (9) en su categoría, Noa ha ganado importantes premios año tras año. En el 2014 se hizo miembro de la ‘Mutter Virtuosi’, dirigida por Anne-Sophie Mutter, y en el 2015 recibe una beca oficial de la Fundación Anne-Sophie Mutter, siendo la miembro más joven. En 2016 se convirtió en una artista de grabación exclusiva para Warner Classics. Su primera grabación, un álbum 100% de Mozart, fue lanzado con éxito en todo el mundo en 2017.

La Fantasía Escocesa Op.46 de Max Bruch (18318- 1920) compositor del Romanticismo Alemán consta de cuatro partes, en las cuales se refiere con claridad y precisión a cada una de sus fuentes de inspiración. Dedicada, como muchas de sus obras, a Pablo Sarasate, un virtuoso violinista de la época. Compuesta entre 1879 y 1880, la Fantasía escocesa, cuyo título original es bastante más largo y elocuente: “Fantasía para el violín con orquesta y arpa, con libre uso de melodías folklóricas escocesas” en Mi bemol mayor, siendo el folklore de Escocia el motivo principal que impulsó a Bruch a componer esta obra, un motivo secundario fue la lectura de algunos textos de Sir Walter Scott (1771- 1832) gran novelista escocés. En esta Fantasía, Bruch toma magistralmente diversas melodías de temas tradicionales escoceses, convirtiéndolos en delicadas reminiscencias melódicas tratadas y estilizadas con la experticia de Bruch, que como compositor, sentía orgullo de su habilidad de manejar las fuentes folclóricas en su música concertante. Esta Fantasía, podría ser considerada como un concierto para Violín, pues cumple con todas las características de la forma concertante, además del uso del delicado timbre del arpa, que aparece como un segundo solista, al ser ambos instrumentos muy populares en el folclor Escocés.

Le Tombeau de Couperin, (La Tumba de Couperin) de Maurice Ravel, originalmente compuesta como Suite para piano entre 1914 y 1917, es orquestada por el mismo Ravel en 1919. Esta Obra es el resultado de la transformación de su compositor Maurice Ravel, a raíz de sus experiencias en la Primera Guerra Mundial. Esta obra desde su gestación hasta su término, es un homenaje en varios niveles: El primero a la luminosa época barroca francesa y a sus brillantes clavecinistas (Couperin, Rameau, entre otros), y también el homenaje a la vida y memoria de sus amigos que perecieron en la guerra. Esta obra siempre mantiene en su música el color y la viveza que parece manifestar el triunfo de la vida por encima de la devastación.

Ma Mère l’Oye (Mi madre la Oca) también de Ravel, es una suite de cinco partes y fue compuesta originalmente para dos pianos y orquestada por en 1911. Dedicada para los dos hijos pianistas de sus amigos Godebski, e inspirada en los famosos y conocidos cuentos infantiles de Charles Perrault: Pavana de la Bella Durmiente, Pulgarcito, La niña fea- Emperatriz de las Pagodas, La Bella y la Bestia y El Jardín Encantado.

Fuente: Ministerio de Cultura

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