Sociedad

La boda de USD 350.000 que nunca se concretó debido a una feroz pelea familiar durante la cena de ensayo

Si bien la pareja parecía destinada al éxito, la prometedora unión nupcial de dos jóvenes y atractivos novios terminó siendo la víctima menos esperada de una pelea entre sus padres por un brindis improvisado la noche antes de la boda.


Bradley Moss, de 32 años, y su novia de toda la vida, Amy Bzura, de 27 años, sonríen frente a la cámara sin imaginar que su relación terminaría de la manera más escandalosa

Todo parecía transcurrir con total normalidad la noche antes de que Bradley Moss y su novia, Amy Bzura, se dispusieran a comenzar una nueva etapa en su relación confirmando su amor incondicional ante familiares y amigos en una fastuosa boda que se llevaría a cabo en la ciudad de Nueva York.

Según reportes del New York Post, la cena de ensayo, que prometía ser un espacio para disfrutar de manera anticipada el elaborado menú que sería ofrecido en el contexto de una celebración con un costo estimado en USD 350.000, terminó de la peor manera.

El evento, que se celebró a fines de octubre pasado en el exclusivo Blue Water Grill ubicado en la zona de Union Square en Manhattan, tuvo como anfitriones de lujo a los padres del novio, Robert y Wendy Moss, quienes —según fuentes cercanas a la familia— no tomaron de buena manera que el hermano de la novia, Adam Bzura, intentara llevar adelante y completamente de improviso un sentido brindis con video tributo incluido.

El padre de la novia se disgustó con el gesto no anunciado y al parecer, de manera inexplicable y en un brote de furia, gritó ante los presentes que Adam no tenía permitido hablar durante la cena. «¿Sabes lo que puedo hacerte?», le amenazó ante la mirada atónita de los comensales.


La joven pareja parecía perfecta ante la mirada de sus amigos y familiares, además que prometía unir a dos exitosas familias con la celebración de una fastuosa boda al mejor estilo Nueva York

Luego de advertirle al confundido hermano de la novia que lo haría echar del establecimiento, la tensión comenzó a escalar rápidamente, momento en el cual Wendy, la madre del novio, comenzó a discutir con el inesperado protagonista de la noche, quien fue amedrentado por el hermano del novio y golpeado en el rostro sin aparente motivo alguno.

Empujones y forcejeos entre los miembros masculinos de ambas partes hicieron que la noche terminara siendo inolvidable por los motivos menos esperados, con las mujeres en llanto y a los gritos demandando que los asistentes se calmaran.

La madre del novio no tardó en comunicar a los asistentes que la boda sería cancelada, pero al parecer la pesadilla digna de un filme que parecería relatar la peor boda posible sólo estaba comenzando.

Para asegurarse que la relación muriera definitivamente, el padre del novio, propietario de una compañía de tuberías de Long Island, amenazó a su hijo con dejarlo fuera de la empresa familiar y eliminarlo de su testamento si decidía seguir adelante con la boda.

No contentos con su amenaza, prosiguieron a cambiarle la cerradura al departamento que compartía su hijo con su prometida en el corazón de Manhattan, impidiendo que pudiera ir a retirar sus pertenencias. Los padres de la novia presentaron una denuncia en la corte para que Amy pudiese volver a entrar, lo que inmediatamente fue retrucado con un permiso para que esta ingresara pero sólo bajo supervisión de un agente de la ley.


El Blue Water Grill de Union Square en Manhattan, el restaurante donde se llevó adelante la cena de ensayo que terminó definitivamente con las aspiraciones matrimoniales de la pareja

Como si todo esto no fuera suficiente, el novio presentó una demanda para que su hoy ex pareja le devolviera el anillo de compromiso valuado en unos USD 125.000. A juzgar por su comportamiento online, Amy aparentemente se ha recuperado rápidamente del drama prenupcial al postear fotos en su cuenta de Facebook junto a su familia en el borde de una piscina, sin rastros de su ex novio en ninguno de sus perfiles.

La disputa principal entre ambas familias se centra en la cuenta por saldar por la cancelación de una boda que se estima en torno a los USD 1.100 por invitado.

El padre de la novia, a cargo de una firma química de Nueva Jersey que reporta ganancias anuales superiores a los USD 17 millones, asegura que se haría cargo de prácticamente la totalidad de los costos pero que el padre del novio había accedido a pagar los casi USD 90.000 correspondientes a sus 79 invitados, monto que seguramente continúe alimentando la brutal disputa entre las dos familias luego de cancelada la boda y enterrada definitivamente la relación.

Fuente: Infobae

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