Sentencia para apagar mecheros en Ecuador enciende debate sobre contaminación y desperdicio de gas asociado

A Leonela Moncayo y Denisse Muñoz, dos niñas de 10 y 13 años, les ha tocado convivir, desde que tienen uso de razón, con mecheros que queman gas asociado (el que se genera en la Amazonía) y permanecen encendidos como parte de la operación petrolera. Ambas residen en provincias distintas (Sucumbíos y Orellana), pero han sentido de cerca los estragos de la contaminación ambiental.

Leonela acude todos los días a su escuela ubicada en Lago Agrio. Pero desde que se levanta siente un aire pesado y un olor muy feo. “Ese mechero está prendido noche y día, todos los días”, dice hablando de la tea que se visualiza a 200 metros de su casa. “Acá no tenemos agua potable y tomamos agua lluvia, pero esa agua está contaminada por la quema de gas del mechero”, explica.

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