Salud

Los países de la UE podrán pedir información a pasajeros procedentes de zonas infectadas

Europa tiene un nuevo enemigo a sus puertas. Hasta ahora, el coronavirus apenas se ha internado en territorio comunitario, pero la idea es hacer todo lo posible para que su presencia siga siendo testimonial se han registrado menos de medio centenar de casos. Con ese objetivo, el de crear un muro de contención, pero también para estar preparados si finalmente lo cruza masivamente, se han visto las caras en Bruselas este jueves los ministros de Sanidad de la UE. Entre los conceptos más repetidos: coordinación, proporcionalidad en la respuesta, y escuchar a los expertos. También se ha puesto en liza una nueva arma para repeler la infección: los pasajeros provenientes de zonas afectadas podrán ser interrogados en los países de la UE sobre sus contactos con otras personas en esas áreas «cuando las circunstancias lo justifiquen», según reza el texto de conclusiones aprobado por los titulares de Salud.

La medida, promovida por Alemania, no profundiza en el contenido de las preguntas, pero ha generado división al comienzo de la reunión. A última hora, la resistencia inicial de varios países ha acabado diluyéndose, dado que los controles no son obligatorios, y se ha añadido al documento. En paralelo, instan a los Estados a asegurarse de que los viajeros de paso o provenientes de destinos de riesgo, muchos de ellos desconocedores del funcionamiento de la sanidad local tengan a su alcance la información adecuada sobre cómo pedir asistencia médica si tienen alguna sospecha de que pueden padecer el virus, así como a certificar que el personal que les atiende está convenientemente protegido.

Los ministros han querido lanzar un mensaje de tranquilidad fundamentada en datos. Al término del cara a cara, la comisaria de Salud, la chipriota Stella Kyriakides, recordó que el centro del brote sigue estando en China, de donde procede el 99% de los casos. E insistió en que todos los países de la UE tienen planes de acción en marcha y cuentan con unos sistemas sanitarios modernos. El rechazo a la alarma lo conjugan, sin embargo, con la asunción de que los recursos no son ilimitados. «Los brotes de nuevas enfermedades contagiosas como el Covid-19 son amenazas potencialmente globales para la salud pública, especialmente debido al gran número de viajes internacionales en un mundo globalizado», señala el texto consensuado por los Veintisiete.

Una de las grandes preocupaciones sobre la mesa es una eventual carencia de medicamentos en caso de expansión de la epidemia. La Agencia Europea del Medicamento ha evaluado la situación y no ha comunicado por ahora que haya escasez. Pero se ha movilizado personal para estar atentos: un grupo de trabajo está elaborando un estudio acerca de las existencias disponibles, y si fuera necesario, Bruselas tiraría de talonario para financiar la compra de fármacos para los Estados miembros que sufran desabastecimiento.

La intención es que pueda haber compras conjuntas de equipos de protección, si bien hay inquietud porque en torno a la mitad de ellos se producen en China, por lo que Bruselas ha contactado con la industria europea para tratar de aumentar los suministros.

La Comisión Europea descarta de momento tomar medidas más drásticas, como cerrar el espacio Schengen. «La situación ahora mismo no exige ese tipo de medidas. Hay que ser optimistas de que la actuación de los Estados miembros y China será suficiente para contener el virus», recalcó la comisaria.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2020/02/13/actualidad/1581602351_354485.html

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