Desconfía de los ‘influencers’ de salud; solo uno de cada nueve da buenos consejos

Con la aparición de las redes sociales llegaron los influencers. Algunos ya eran famosos y otros se han hecho un nombre a través de estas plataformas, que aprovechan para divulgar distintos tipos de contenido, entre los que figuran los relacionados con la salud y el ejercicio físico. El problema es que la mayor parte de ellos no tiene los conocimientos necesarios para hacerlo, según concluye un reciente estudio presentado en el Congreso Europeo de Obesidad (ECO, por sus siglas en inglés).

No es que sea una novedad; en BUENAVIDA ya hemos contado como muchas celebridades van de yoguis en sus cuentas de Instagram, a pesar de que sus posturas dejan bastante que desear; otras que, aún estando muy en forma, se muestran haciendo ejercicios como la plancha abdominal y demuestran no saber hacerlos bien; y también hemos escrito de cómo las dietas detox basadas en zumos ganan popularidad en las redes aunque la ciencia haya demostrado que no sirven para perder peso. Pero la metodología empleada en el nuevo trabajo constituye un buen argumento para recomendar la cautela a la hora de seguir los consejos de los influencers.

Los investigadores analizaron los perfiles de los 14 influencers más populares que promueven una vida aparentemente saludable en Reino Unido y los expertos determinaron que solo uno de cada nueve cumplía con criterios necesarios: basarse en una evidencia científica, tener conocimientos nutricionales, ser de confianza, imparcial y transparente.

«Descubrimos que la mayoría no podían ser considerados fuentes fiables en materia de salud y de pérdida de peso, ya que normalmente dan sus opiniones como si fueran hechos y no cumplen con los criterios nutricionales promovidos por Reino Unido», asegura la investigadora de la Universidad de Glasgow, en Escocia, Christina Sabbagh. En su opinión, hacer caso a estas figuras encumbradas en las redes sociales puede ser «potencialmente dañino» para la salud de sus seguidores. Por no hablar de la decepción que se pueden llevar si descubren que esa persona a la que siguen es, en cierta manera, una impostora, como ocurrió el pasado mes de marzo con la youtuberconocida como Rawvana, quien había construido un imperio basado en el estilo de vida vegano y que contaba con 1,3 millones de seguidores. La mujer fue grabada en Bali comiendo pescado…

Los expertos de la Universidad de Glasgow también analizaron los aportes energéticos y de los principales nutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas…) de las 10 últimas recetas compartidas por los influencers. Luego compararon los datos con las recomendaciones de la sanidad pública británica y el plan de semáforos para el etiquetado de los alimentos implantado en todo el país. Los resultados mostraron que solo tres de las recetas cumplían con las recomendaciones calóricas y los criterios de los profesionales sanitarios.

El problema, señala Sabbagh, es que «actualmente no existen estándares que acrediten la credibilidad de estas personas». ¿La solución? La experta plantea que se les requiera «que cumplan con los criterios aceptados por la comunidad científica para poder dar consejos sobre formas saludables de perder peso».

Fuente:
https://elpais.com/elpais/2019/05/13/buenavida/1557758806_589528.html