La heroína y los suicidios lastran la esperanza de vida en Estados Unidos

El suicidio es una salida cada vez más común en Estados Unidos. Solo el año pasado se quitaron la vida 47.000 personas en la primera potencia mundial, la cifra más alta de los últimos 50 años. Otros 70.000 individuos fallecieron por sobredosis de droga, muchas de ellas accidentales, en medio de la mayor crisis por heroína y opiáceos en la historia del país, dos epidemias que han contribuido a reducir la esperanza de vida en EEUU por tercer año consecutivo.

De acuerdo al informe de los Centros de Control de Prevención de Enfermedades (CDC), un niño nacido hoy en territorio estadounidense se espera que viva una media de 78 años y siete meses, dos meses menos que en 2014. Entonces, la crisis por opiáceos no eran tan pronunciada, uno de los grandes factores que han contribuido a la tendencia descendente en la esperanza de vida tras años de relativa estabilidad.

“Estas aleccionadoras estadísticas son una llamada de atención de que estamos perdiendo a muchos estadounidenses, muy pronto y muy a menudo, por condiciones que se pueden prevenir”, indicó Robert Redfield, director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en un comunicado. “Trágicamente, esta tendencia preocupante se debe principalmente a las muertes por sobredosis de drogas y el suicidio”.

Virginia Occidental, Ohio y Pennsylvania fueron los estados más afectados por la sobredosis de drogas, con un incremento dramático en el número de muertos relacionados con opiáceos como el fentanilo o el tramadol. La incidencia de esos casos se ha incrementado un 45 por ciento entre 2016 y 2017.

Además, el estudio indica que esa tendencia afecta de forma mucho más significativa a hombres que a mujeres. En varones, las estadísticas se han disparado de los 8,2 por cada 100.000 habitantes de 1999, a los 29,1 de 2017.

En total, los fallecidos en 2017 fueron 2,8 millones, la cifra más alta desde que el gobierno federal comenzó a elaborar esta clase de registro, hace más de un siglo. Eso en un país de 325 millones de habitantes y que no había vivido un descenso semejante en su esperanza de vida desde la época de la Primera Guerra Mundial. El conflicto y una pandemia por gripe en 1918 se cobró la vida de un millón de americanos.

Hoy, los problemas coronarios son la primera causa de muerte en un país con clara tendencia a la obesidad. La buena noticia es el descenso histórico de fumadores en Estados Unidos. Tan solo el 14 por ciento de la población reconoce mantener el hábito. Un viso de esperanza.

 

Fuente: elmundo.es