Solo el 17% de los hospitales de la red pública están dirigidos por mujeres

El despacho Catalán de Oncología, el Parc Salut Mar, el centre MQ Reus, el Josep Trueta de Girona, la Clínica de Ponent y la Clínica Terres de l’Ebre están regidos por mujeres. En el resto de la cúpula directiva hay más paridad, pero siguen predominando los hombres.

Un estudio firmado en 2015 por médicas del hospital Clínic ponía ya de manifiesto la desigualdad de género en el acceso a cargos directivos. “Considerando el conjunto de médicos con una posición jerárquica, la proporción de mujeres fue 8,1%, 5,8%, 7,3%, 9%, 10,2% y 8,3% versus 24,4%, 20,5%, 21,4%, 22,5%, 23,3% y 20,08% en 1997, 2000, 2002, 2004, 2006 y 2008, respectivamente”, recogía el informe, que señalaba también que la mayoría de especialidades entonces estaban masculinizadas. “Solo anestesia y psiquiatría infantil era especialidades fuertemente feminizadas”, señalaba la investigación.

Con todo, aunque la feminización de las especialidades está en alza, el acceso a puestos de mando sigue lastrando la igualdad de género en el sector médico. “Es verdad que ahora en las facultades todo son chicas, pero en mi generación había más chicos. Por eso en los cargos directivos hay un elemento generacional y se acumulan más cargos en manos de hombres porque antes los hombres eran más”, valora la doctora Olga Pané, gerente del hospital del Mar. Pané es una de las pocas mujeres que está al frente de un hospital en Cataluña. Achaca una parte de la desigualdad de género a cuestiones generacionales y de demografía —la carrera profesional es larga y los médicos que tienen edad para acceder a cargos de responsabilidad son mayores y, por tanto, reflejan las proporciones de entonces, cuando había más hombres que mujeres en la profesión—.

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LOS PLANES DE SALUD

La nueva consejera de Salud, Alba Vergès, asumió el cargo anunciando un vuelco a las políticas de salud para dotarlas de perspectiva de género. “Las mujeres viven más años que los hombres, pero con peor estado de salud”, recuerda a menudo en sus comparecencias.

Así, Vergès ya ha anunciado la creación de un grupo de trabajo por la igualda de género, que se encargará de concretar cómo se implanta esta perspectiva de género en las políticas sanitarias. Además, aseguró, en la próxima convocatoria de ayudas a la investigación biomédica del Govern (PERIS), no se subvencionarán estudios que no incluyan una buena representación de mujeres en su muestra.

Según la encuesta del COMB, solo el 4% de las médicas en activo asumen puestos de responsabilidad, mientras que el porcentaje de profesionales hombres en cargos de poder dentro de la sanidad catalana son el 14,5%. El órgano colegial ya advirtió también en otro estudio sobre el techo de cristal dentro de la profesión médica y lo ejemplificó en que, en el Instituto Catalán de la Salud (ICS), la mayor empresa sanitaria pública que gestiona ocho hospitales y el 80% de la atención primaria en Cataluña, el 86% de los jefes de servicios de sus hospitales son hombres. Las diferencias de género, señalaba el estudio, son menos acentuadas a medida que se reduce la categoría (los jefes de sección son el 62,4% hombres y el 37,6% mujeres).

“Poca conciliación”

Con todo, agrega Pané, hay elementos culturales y sociales que influyen en la ausencia de mujeres en cargos de responsabilidad. “Nosotros hacemos procesos de selección y siempre hay menos mujeres que hombres. Valoramos mucho, por ejemplo, la investigación, méritos que se hacen fuera del horario laboral y, la disponibilidad de tiempo aún no es igual entre hombres y mujeres”, valora la gerente del hospital del Mar. Además, añade: “También hay un reproche en las familias, no hay orgullo de que la mujer prospere. Las mujeres, más que valorar los cargos de responsabilidad buscan más la seguridad del horario y la estabilidad. Y cuando progresas a cargos directivos, hay muy poca conciliación. Las jornadas se alargan y, sobre todo, son más inseguras”.

Pané rechaza que la maternidad sea un hándicap en sí mismo para asumir cargos de responsabilidad. De hecho, señala, puede ser “una ventaja”. “Las mujeres tienen, por cultura, unas habilidades para tener cargos directivos: la mediación, por ejemplo. Yo aprendí mucho educando a mis hijos, aprendí a negociar, a perseverar…”, señala.

https://elpais.com/ccaa/2018/08/11/catalunya/1534002039_358997.html