Salud

Aumento de la supervivencia en el cáncer infantil

Además de curar, el objetivo en muchos casos también es hacerlo con la menor toxicidad posible

Sofía Larrucea

Hablar de cáncer infantil nunca ha sido tarea fácil y, probablemente, no lo será hasta que deje de ser un motivo de fallecimiento en niños. Un tema delicado pero que, sin embargo, poco a poco puede ir mirándose con cierto positivismo. Los avances que ha habido en este campo están permitiendo que la supervivencia media del cáncer pediátrico en nuestro país esté por encima del 80%. Además de una mejora en el diagnóstico (que cada vez es más precoz y exacto) y de disponer de un mayor conocimiento del tumor, los progresos también se han producido en el ámbito terapéutico. En lo que a radioterapia se refiere, al igual que sucede en los adultos, donde cada vez se irradia de forma más precisa y dañando menos tejidos sanos, tal y como explica Benjamí Guix, director de la Fundació IMOR de Barcelona, en los niños está sucediendo algo similar. Algo que cobra más importancia, si cabe, debido a que en este colectivo, las secuelas de la radioterapia pueden hacer especial mella en su futuro. “Por supuesto que curar es el principal objetivo en el cáncer infantil, sin embargo, en los últimos años también está cobrando mucha importancia disminuir al máximo las toxicidades para provocar las mínimas secuelas posibles”, señala Jordi Giralt,  jefe de servicio de oncología radioterápica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Y es que no hay que olvidar que, a diferencia de los adultos, en los pacientes pediátricos sus tejidos en fase de crecimiento  son más vulnerables  a la radiación.

Se estima que en nuestro país cada año se diagnostican 1.100 casos de cáncer infantil, de los cuales unos 450 serían susceptibles de tratamiento con radioterapia como primera opción. Mientras que hay unos tipos de cáncer infantil con pronósticos muy buenos donde la supervivencia supera el 95% en muchos casos, hay otros en los que desgraciadamente no sucede lo mismo. Por ello, mientras que en este último grupo la prioridad sigue siendo curarlos, en los cánceres de buen pronóstico la ciencia ya puede permitirse intentar, además de erradicar el tumor, hacerlo de la manera menos tóxica posible. Algo que poco a poco, cuenta el experto Jordi Giralt, se está consiguiendo. Entre los avances disponibles, destaca la radioterapia guiada por la imagen. “Esta técnica nos permite, en tiempo real, ver e irradiar exactamente lo que queremos tratar, de manera que hacemos el tratamiento de manera mucho más precisa y segura”, explica este radioncólogo. Otro avance también encaminado a irradiar de forma más precisa es la terapia de protones. Es decir, un avance que permite, a diferencia de la radioterapia convencional de fotones (que irradia de forma más dispersa), irradiar de forma más homogénea y dañando, de este modo, menos tejido sano. Una técnica que, sin embargo, según los especialistas no está indicada para todos los casos. Algo por lo que es, por el momento, un motivo de controversia en muchos sectores de la sociedad. Y es que  a día de hoy, España no cuenta con ninguna unidad de protones en sus centros hospitalarios, y los casos seleccionados son derivados a países como Alemania, donde sí que cuentan con esta tecnología.

Asimismo, el avance de la radioterapia no se entendería sin el trabajo conjunto de los diferentes especialistas. Gracias a un abordaje terapéutico multidisciplinar a base de quimioterapia y cirugía, lo que se está consiguiendo en muchos casos es retrasar el máximo tiempo posible el tratamiento radioterápico, algo importante en los niños, quienes están desarrollando continuamente su organismo. “Cuanto más madura y desarrollada sea la zona a tratar con radioterapia, menos riesgos de secuelas podremos encontrar”, explica Jordi Giralt. Poco a poco va aumentando la supervivencia del cáncer infantil y se van reduciendo las secuelas, aunque para comprobar esto último, como señala Giralt, deberemos esperar unos años. “Los efectos secundarios de hoy en día son fruto de la tecnología utilizada hace 20 años”, concluye.

Fuente: salud y medicina

pm

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