Salud

“Mi obsesión por comer ‘sano’ estuvo a punto de arruinar mi salud”

Maddy Moon es una joven estadounidense de 25 años que se dedica a dar consejos de vida saludable a través de sus podcasts y redes sociales. Durante cinco años, sin embargo, su obsesión por tener un cuerpo perfecto terminó ocasionándole un trastorno psicológico y alimenticio. «Perdí a todos mis amigos porque no tenía nada en común con ellos», ha contado la chica. «Tenía insomnio, mi digestión funcionaba fatal, mi metabolismo era lento, no tenía energía, mi regla desapareció y sentía menos confianza en mí misma que en ningún momento anterior de mi vida».

En aquella época Moon trabajaba como modelo de fitness y se presentaba a distintos certámenes de musculación. Para mantener su figura, sus preparadores le habían aconsejado que sus comidas estuviesen elaboradas a base de proteínas y que descartase por completo la fruta. En el intento, la joven llegó a perder la menstruación y a desconectar por completo de su familia: «Me pasé cinco meses levantándome temprano cada mañana y entrenando dos veces al día”, explica. “Me alimentaba a base de pollo, claras de huevo, avena, mantequilla de cacahuete, brócoli y proteína en polvo”.

Una de las fotos que comparte en su Instagram de sus años de entreno para mostrar que, en su caso, un cuerpo musculado no era sinónimo de saludable

Su obsesión por un cuerpo delgado y muy musculado, terminó en undiagnóstico de ortorexia (obsesión enfermiza por comer productos saludables) hace dos años, momento en el que Moon fue consciente de que la vida que llevaba no le hacía feliz y era contraproducente para su salud. “Mientras que otras chicas jóvenes de mi edad se enamoraban de chicos, yo estaba preocupada por los sándwiches”, recuerda la joven. “Cuando otros estudiantes de mi escuela salían a disfrutar de las happy hours, yo me iba al gimnasio y luego directa a casa para preparar mis comidas especiales bajas en sal, bajas en calorías y mucho menos ricas».

Ahora a Moon le gusta definirse como «la modelo de fitness que se volvió sana», ha creado una web y un programa de radio online en el que cuenta su experiencia y ha encauzado su vida profesional hacia el coaching. Su misión, dice, es mostrar que no es oro todo lo que vemos en las fotos de moda e inspirar a mujeres de todo el mundo para que cambien la percepción errónea que tienen sobre la perfección de sus cuerpos. “Te enseñaré cómo dejar de rechazarte a ti misma”, señala en Facebook, “para que puedas llevar la vida que de verdad deseas”.

Moon en un imagen reciente disfrutando de la alimentación

Muchos de esos mensajes los dirige a las adolescentes. A ellas les habla, especialmente, de la exposición que se hace de los cuerpos de las mujeres en los medios de comunicación y cómo no deben dejarse influir por el modelo de belleza tan poco realista que ven en las redes sociales.

«Sé por experiencia que ser una modelo de fitness, yogui, la reina de los zumos detox o culturista no te proporciona la felicidad de la que hablas. ¡Creedme, yo he sido todas esas cosas!», escribe día sí día también en sus post de Instagram. «No mires tanto las redes sociales, deja de seguir los perfiles de modelos de fitness y aprende a aceptar y querer su cuerpo tal y como es». Su consejo para una persona que esté experimentando una falta de seguridad en sí misma por su físico.

La única receta para comer sano es comer equilibrado

Cuando en 2015 se puso de moda entre los millennials la dieta Whole30 —que defendía la eliminación de ciertos grupos de alimentos— la dietista y nutricionista de Alimmenta, Cristina Lafuente, explicó a BUENAVIDA que «el consumo excesivo de alimentos proteícos favorece la descalcificación, daño renal, deshidratación y aumento de ácido úrico».

En contra de las dietas monotemáticas se muestra también Xavier Formiguera, presidente de la fundación de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Según explica el experto el equilibrio nutricional está “muy bien estudiado y contrastado”. Una dieta debería estar compuesta de un 15% de proteínas, un 30% de grasas (10% como máximo saturadas) y un 55% de hidratos de carbono, preferiblemente de absorción lenta, como el pan, la pasta y el arroz.

fuente:http://elpais.com/elpais/2016/12/28/buenavida/1482927441_534507.html

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