Rafael Correa arribó como Vicente, en un jet privado y por otra puerta

Tres horas antes de que Rafael Correa llegara al país un primer grupo de sus seguidores entró al aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil. Pocos con sus fotos o camisetas verdes, otros sin nada alusivo pasaban desapercibidos en la zona de arribo internacional.

Pero al llegar al aeropuerto el excomandante de la Armada Aland Molestina y Luis Serrano, del movimiento Salud y Trabajo, un grupo de correístas se alzaron a gritar a favor de Correa y contra los opositores. Mujeres lideraban las confrontaciones y detrás de ellas los hombres empujaban para desalojar a los detractores del expresidente.

En minutos surgió el enfrentamiento, los golpes se repartían de lado y lado, utilizaron los palos de los afiches y banderas para agredirse. No había policías y la seguridad del aeropuerto miraba de lejos.

En medio del forcejeo, Molestina resultó herido, sangraba por un pequeño corte en la nariz. Periodistas y camarógrafos también fueron agredidos verbal y físicamente; a algunos les sustrajeron sus pertenencias.

El Grupo de Operaciones Especiales (GOE) llegó casi a la par que el expresidente Abdalá Bucaram Ortiz, su hijo Dalo y un grupo para desaprobar el arribo de Correa. Ahí el cruce fue de insultos y agresiones, hasta que los policías arrojaron gas pimienta.

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