Política

Los bonos del Estado se afectan por la situación económica y política que atraviesa Ecuador

Problemas coyunturales a nivel internacional, como el coronavirus o los bajos precios del petróleo, y situaciones estructurales del Ecuador, como problemas fiscales y políticos, falta de reformas, pasando por una baja calificación crediticia, efectos de las movilizaciones de octubre del 2019 y el inicio de un año preelectoral, impactan la débil economía ecuatoriana y generan que los bonos soberanos (papeles de deuda externa) tengan una caída en su valor.

“Los segundos bonos con peor desempeño en el mundo en desarrollo están siendo golpeados nuevamente, y esta vez, pocos apuestan por un rápido rebote”, señala la agencia de noticias Bloomberg en un informe en el que se añade que los inversores están “abandonando” los bonos de Ecuador ante la creciente preocupación por la “incapacidad del Gobierno para aprobar medidas clave para arreglar sus sistemas monetarios y fiscales”.

Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, sostiene que analistas han venido repitiendo hace años esto. Dice que Ecuador tiene $17 700 millones en bonos basura, los cuales demandan alta tasa de interés. Explica que si un país coloca estos bonos lo menos que debe hacer para pagarlos es arreglar sus cuentas públicas.

El economista Ramiro Crespo añade la volatilidad que existe en los mercados del mundo debido a que la situación del coronavirus es incierta y está empezando a afectar los precios del petróleo. “Al afectar el precio del petróleo afecta la capacidad de pago del Ecuador, porque tiene menos ingresos”.

Crespo cree que en el tema político también ha alimentado la incertidumbre que existe sobre el futuro económico de Ecuador. Por un lado, afirma, hay temor de que no se pasen en la Asamblea las reformas que faltan, no se pueda satisfacer las condiciones con el FMI y que eventualmente no existan los desembolsos planificados.

“Ecuador no ha logrado en estos años consolidar unas cuentas públicas sólidas para cumplir con las obligaciones de pago de la deuda pública. Se agrega la incertidumbre política, pues es un año preelectoral y en las elecciones del 2021 es incierto quién va a llegar al poder y qué políticas va a implementar”, recordó Carrera.

El analista Fidel Márquez refiere que las manifestaciones de octubre produjeron un retroceso, haciendo que la situación del fisco sea cada vez más complicada. “Pese a toda la ayuda del FMI y los organismos multilaterales de crédito, la política no permitió que el país esté en mejores condiciones”. Carrera cree que en algo el Gobierno podría dar un mensaje de tranquilidad económica a los inversionistas reduciendo algo más los subsidios a los combustibles y el gasto público.

Crespo afirma que los inversionistas y el mercado estarán a la expectativa de lo que hará el Gobierno e incluso el FMI. Por ello piensa que quien contribuirá a que cambie la percepción de los inversionistas será el Gobierno con un liderazgo firme en su plan económico hasta el fin de su mandato.

El Ministerio de Finanzas dice que intensificará el diálogo con los inversionistas y las agencias de riesgos, para explicar el plan de reperfilamiento de la deuda en mediano plazo, “para reducir el servicio de la misma en los próximos años y así superar los desafíos de las amortizaciones en 2022”. (El Universo)

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