Programas estatales aportan con menos del 1% del empleo adecuado

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A pesar del discurso oficial, a través del ministro de Trabajo, Andrés Madero, sobre una reactivación económica, que se visualizaría en cifras de  empleo en “continua alza”, en 2019 se consolidó el deterioro del mercado laboral, sobre todo en el segmento de los ecuatorianos entre 18 y 34 años.

Mi primer empleo y Empleo joven, que son dos de los programas estatales ‘estrella’, según Madero se dirigen al objetivo de reducir el desempleo juvenil. “Los jóvenes no tienen trabajo porque no tienen experiencia y no tienen experiencia porque no tienen empleo. Para romper este paradigma tenemos esos programas”, dijo.

Sin embargo, las iniciativas, desde octubre de 2018, solo han logrado generar 9.700 plazas de trabajo. Mi primer empleo con 4.180 y Empleo joven con 5.520.

Un fracaso 
Para Antonio Morales, mediano empresario, esa cifra es irrisoria y deja muchas dudas. “Las autoridades hablan de que existen 2.600 convenios con empresas públicas y privadas, pero no se ven resultados de peso. Se deberían revisar los procesos y las metodologías de los programas, porque lo evidente es que las empresas tienen los suficientes incentivos para participar”, aseveró.

Según datos del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC), con corte a diciembre de 2019, el número de jóvenes con empleo adecuado pasó de 1’216.510 a 1’103.991, o sea, 112.042 personas dejaron de tener un ingreso de, al menos, el salario básico unificado y un horario de trabajo de ocho horas diarias.

EL DATO
A inicios del actual Gobierno, en 2017, la meta era generar 200.000 nuevos empleos hasta 2021.
En comparación, los programas de Empleo joven y Mi primer empleo solo generaron el 0,87% de las ocupaciones formales en 2019, o ayudaron a dar oportunidades al 6% de los 160.000 nuevos participantes que tiene el mercado laboral cada año.

Por su parte, la precariedad de la situación de los jóvenes se completa con el hecho de que, en el último año, 62.268 pasaron a la informalidad y un total de 209.046 personas están desempleadas, es decir, sin ningún tipo de actividad o ingreso.

Belén Rodríguez, economista y actualmente sin empleo fijo, comentó que antes que subsidios a través de programas estatales, se necesita que haya modalidades más modernas de contratación y la posibilidad del trabajo por horas.

Socio empleo con poco impacto
Madero puntualizó que, mediante 40 convenios con el sector privado, el programa Socio empleo logró vincular a 45.522 personas a trabajos formales en 2019. Pero, en ese mismo periodo, 115.782 ecuatorianos perdieron su empleo adecuado y más de 200.000 cayeron directamente en la informalidad.

Diego Vivero, empresario y exdirigente del sector turístico, afirmó que lo positivo de esta coyuntura de precariedad laboral es que finalmente “somos más los que afirmamos que el problema es un Código de Trabajo obsoleto e inflexible, que no motiva nuevos emprendimientos. Empresarios sofocados, en recesión, no vamos a generar más empleo con condiciones actuales: jubilación patronal, desahucios…”.

Por su parte, Patricio Alarcón, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), expresó que tenemos la peor cifra de empleo en 13 años, mientras el Estado sigue recaudando, endeudándose y gastando. “La sociedad sin empleo y el sector productivo cada vez es menos competitivo, sin certezas para invertir”, concluyó. (JS)

Programas estatales
Poco impacto

° Empleo joven:                                                                   4.180     personas
° Mi primer empleo:                                                            5.520     personas
° Red Socio Empleo:                                                          45.552     personas
° Número de jóvenes en la informalidad:                    1’747.301    personas
° Aumento de la informalidad juvenil en 2019:             62.268     personas
° Disminución empleo adecuado juvenil en 2019:      112.042     personas
° Total de informales y desempleados en el país:   4’904.810     personas