Contratista petrolero grabó 23 conversaciones con Frank Chatburn Ripalda

Miami –

Insultos, amenazas, súplicas y frustración reflejan las 23 conversaciones que el excontratista de Petroecuador, Ramiro Luque Flores (de GalileoEnergy), le grabó a Frank Chatburn Ripalda y cuyo contenido fue presentado por los fiscales en el proceso contra el intermediario financiero que se declaró culpable en Estados Unidos el viernes pasado.

La razón: Luque le reclamaba la devolución de $ 2 millones de dólares de su ganancia por los contratos de Petroecuador, invertidos a través de Chatburn en un fondo a un año plazo. A eso se sumaba el retorno, o al menos el pago puntual de intereses trimestrales, de otra inversión de $ 125 mil a nombre de su madre y colocada a través de Biscayne Capital.

“Te he cumplido como te he cumplido siempre… Y voy a seguir quedando bien contigo”, le decía un comprensivo Chatburn a Luque el 20 de septiembre de 2017, sin imaginarse siquiera que su cliente ecuatoriano colaboraba con los fiscales estadounidenses y esa era la tercera conversación que registraba. Las 23 grabaciones, entre el 10 de agosto y el 4 de diciembre de 2017, forman  parte del proceso judicial al que EL UNIVERSO tuvo acceso.

Con esa colaboración, Luque reducía su condena, en un proceso abierto en Nueva York también por lavado de activos. Chatburn, en cambio, será condenado en diciembre de este año y la pena podría alcanzar hasta 20 años.

En 2016, los nombres de Luque y Chatburn ya se habían publicado en la prensa ecuatoriana por las revelaciones de los Papeles de Panamá, y el contratista, que recibió más de $ 37 millones en negocios con Petroecuador. Luque había tramitado el registro de empresas en Panamá con Mossack Fonseca, para Álex Bravo y Arturo Escobar, a través de Chatburn y Biscayne Capital.

En ese encuentro, Chatburn ya sospechaba que lo podrían estar escuchando y optó por dejar su celular en el vehículo antes de entrar a la cafetería. El principal problema para la devolución de los $ 2 millones, que ya habían estado invertidos un año, era que Luque debía dar el nombre de una empresa que no tuviera ninguna relación con él, así como una cuenta bancaria para cumplir el proceso bancario.

Chatburn le ofreció también un “nuevo producto”, a través de una cuenta bancaria en el Deutsche Bank manejada por internet, al estilo de un fondo de inversión, con una tarjeta de crédito sin titular, solo con la denominación “Concierge”. De esa manera no pagaría impuestos en EE.UU. Se despidieron al cabo de poco más de una hora, con la promesa de que Luque reuniría los documentos.

El 3 de octubre, Luque se reunió con Chatburn y José Larrea Alarcón, otro intermediario que ya se declaró culpable en EE.UU., para entregarles los documentos de la empresa y poder así concretar la transferencia. Chatburn pedía para Luque que Larrea hiciera un descuento sobre la comisión usual del 3%.

A partir de entonces la relación se comienza a agriar. Pasan los días y no hay respuesta concreta de Chatburn sobre la devolución del dinero. El 15 de noviembre todo explota porque se añade otra complicación: Luque tenía un proceso abierto por cohecho en Panamá.

“¡Me vale v… Ese dinero está aquí y punto. Me tienen que entregar el dinero!”, dice un exasperado Luque al teléfono, a lo que Chatburn le responde “Te lo salvaron, te lo protegieron. Debes de estar agradecido con esa gente”.

Chatburn trataba de calmar a Luque diciéndole que aún no se aprobaba la transferencia. “La cantidad de daño que tú me has hecho no te puedo describir… Créeme que yo quiero acabar con esta huev… más que tú”, le señala.

Una de las últimas conversaciones se dio el 27 de noviembre cuando un Chatburn desconfiado llama a Luque para indagarle si no ha habido algún acercamiento de las autoridades con sus abogados. Le preocupaba el arresto de Marcelo Reyes López, exasesor jurídico de Petroecuador, a mediados de octubre en Miami. “¡Qué raro me parece que a un señor de allá, lo hayan jod… por acá!”.

Las conversaciones continuaron hasta el 4 de diciembre, sin que Luque ni su madre Amanda Flores recuperaran sus inversiones. En abril de 2018 arrancó el proceso judicial contra Chatburn y Larrea en Miami.

En la relación de hechos que acompaña el acuerdo de confesión de Chatburn se explica que el intermedio colaboró con Luque y otros para pagar al menos $ 2,97 millones para el beneficio de funcionarios de Petroecuador. Entre ellos se menciona a Marcelo Reyes López, a quien Chatburn ayudó con dos transferencias que suman $ 1,32 millones. Reyes se declaró culpable en EE.UU.

De su lado, Ramiro Luque llegó a un trato inicial con los fiscales de Nueva York el 30 de mayo de 2017 y después de otras reuniones, firmó en octubre de ese mismo año un acuerdo de colaboración en el que reconocía su culpabilidad por los delitos de lavado de activos y violaciones a la Ley de prácticas anticorrupción en el extranjero. De acuerdo con ese documento, se le decomisaron $ 2,14 millones y su pena llegará a un máximo de cinco años.

Luque mantenía contacto con al menos seis funcionarios de Petroecuador a través de una docena de cuentas de correo electrónico. Además mantenía cuentas bancarias en Citibank, Wells Fargo, JP Morgan, SunTrust, un fideicomiso en el Florida Community Bank y una cuenta de corretaje (para invertir en bolsa) en Raymond James Financial.

Pruebas

En el caso contra Chatburn, los fiscales le notificaron que usarían 103 documentos obtenidos desde el buscador Google, así como 21 registros financieros de: American Express, Americorp Bank, Balboa Bank and Trust, Banco Bolivariano de Panamá, Banco Pichincha, Capital Bank, Citibank, Credicorp Bank, DMS Bank, Helm Bank, Meinl Bank (el de la constructora Odebrecht), Raymond James, Sabadell United Bank y Wells Fargo Bank.

Código Penal

Los fiscales también informaron a la defensa de Chatburn que usarían tres artículos del Código Orgánico Integral Penal de Ecuador, relacionados con el soborno: el 280, sobre  Cohecho; el 285, Tráfico de Influencias y el 286, Oferta de realizar tráfico de influencias. Presentaron una traducción al inglés de todos esos artículos.

Fuente: El Universo