Concluye periodo legislativo políticamente convulsionado

Quito .- Este martes 14 de mayo concluye el primer periodo legislativo. Han sido dos años de convulsión política, de escándalos, espionaje, destituciones y renuncias que superaron a la producción legislativa.

Un periodo que se inició en mayo del 2017, con 74 votos a favor del gobierno de Lenín Moreno y con José Serranocomo presidente de la Asamblea. Al término de 24 meses, hay un bloque dividido en tres sectores y con una presidenta sin apoyo para su reelección.

La crisis del bloque de Alianza PAIS se acentuó a los cinco meses de gobierno, cuando en octubre del 2017, Serrano pidió la renuncia al exvicepresidente, Jorge Glas, tras la decisión del juez Miguel Jurado de ordenar la prisión preventiva por asociación ilícita en el caso de sobornos de Odebrecht. El bloque se partió en dos: correístas y morenistas.

Los morenistas encontraron en CREOPSCSUMA BIN sus aliados para enfrentar la arremetida de los correístas. Las fricciones entre RC y AP obligaron a una reubicación de curules en el pleno; y al Gobierno calcular el envío de leyes a comisiones afines.

Al concluir el actual periodo, en AP, surgió un minibloque liderado por José Serrano. Tiene siete votos que serán claves en los próximos dos años. Así como los independientes que en dos grupos, BIN y BADI, suman 21 voluntades y que son el resultado del constante resquebrajamiento de los bloques AP, CREO y SUMA.

La morenista Ana Belén Marín comenta que en el 2017 hubo un exceso de confianza en el ala correísta, pues captó la mayor cantidad de espacios como presidentes en comisiones legislativas clave y en el CAL, “se armaron argollas y eso pasó factura al Gobierno”.

La filtración de un audio de una conversación entre José Serrano y el excontralor Carlos Pólit, por supuesta conspiración contra el fiscal Carlos Baca, le costó el cargo de presidente de la Asamblea.

Un año más tarde, un nuevo audio puso en aprietos a la actual presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas, aunque tras la investigación no se aprobó en el pleno ninguna sanción.

Ana Belén Marín afirma que la Asamblea dio respuestas parciales al ciudadano, porque se enfrascó mucho en los temas coyunturales. Que la autodepuración fue una etapa dura y de desgaste permanente.

Se destituyó a tres asambleístas, dos denunciadas por supuesto cobro de diezmos y una por interferir en la justicia; y además se aceptó la renuncia de la exvicepresidenta de la República María Alejandra Vicuña, también acusada por diezmos.

Marcela Aguiñaga (RC) considera que el legislativo se quedó mucho en el titular de los medios de comunicación buscando el “show mediático y showpolítico”, y que eso al final del día, al pueblo ecuatoriano no le da la opción de tener un crédito o una opción que su emprendimiento tenga un resultado positivo; que la gente quiere que los legisladores resuelvan los temas que los tocan todos los días como empleo.

Para Yofre Poma (antes AP), en los dos años hubo un fuego cruzado, hubo muertos y heridos; la Asamblea sufrió bajas bochornosas que minaron su imagen, y que en los últimos hechos de la Presidenta se cae todo el discurso de austeridad y de lucha contra la corrupción.

El PSC, a través de Vicente Taiano, señala que si bien se aprobaron más de 30 leyes, no todas fueron encaminadas a resolver problemas ciudadanos, en algunos casos son reformas parches. Hay una deuda en materia de legislación, y la Asamblea no pudo salir de la aprobación de resoluciones inertes.

Roberto Gómez (CREO) dice que de todo lo aprobado en legislación se han dado pequeños pasos, como por ejemplo, reformar la Ley de Comunicación o la Ley Orgánica de Educación para que sean menos malas, pero “esas mediocridades no pueden aplaudirse”. (I)