Benavides: “Encontré una Defensoría considerada un ministerio”

Un encargo que duró más de lo esperado. Gina Benavides fue encargada de la Defensoría del Pueblo por el Consejo de Participación Ciudadana. La funcionaria que está próxima a dejar el cargo habló con EXPRESO sobre la situación en que recibió y deja la institución.

– El encargo llega a su fin…

– Fueron once meses del encargo del Consejo de Participación Ciudadana para aportar en este proceso de reinstitucionalización, en donde el esfuerzo se ha centrado en ver la dinámica de la Defensoría y que esta se inscriba en lo que debe ser una institución nacional de derechos humanos, institución nacional que tiene como elemento fundamental el de garantizar su independencia y autonomía.

– ¿Esa autonomía e independencia no había antes?

– Yo vengo de la academia y algo que había venido constatando en los años anteriores es que la Defensoría del Pueblo no estaba cumpliendo con estos principios que son esenciales.

– ¿A qué se refiere con independencia?

– La independencia es esto, que una institución que tiene mandato constitucional de velar, proteger y tutelar los derechos humanos lo haga con independencia de cualquier Función y de cualquier Poder, ubicando dónde está la violación, sea que esta haya sido cometida por un actor público, funcionario del Estado o por un actor privado. Esto es fundamental porque para eso están las instituciones nacionales de derechos humanos en el mundo, porque son espacios que buscan siempre estar posesionando ante cualquier instancia la defensa de los derechos humanos.

– ¿Esto no ocurría?

– La Defensoría del Pueblo durante mucho tiempo guardó silencio frente a graves violaciones de derechos humanos, y lo que he tratado es que la Defensoría tenga esa voz, esa presencia, cuando se detectan graves violaciones a los derechos humanos o situaciones que ponen en riesgo la vigencia de los derechos humanos.

– Usted ha hecho exhortos, peticiones, interpuesto acciones, ¿han tenido respuesta?

– Sí he tenido respuestas de varios estamentos, no de todos pero sí. Voy a ser sincera, tener once meses para cambiar toda una cultura institucional, además de cambiar una cultura de cómo nos entendían las otras instituciones del Estado es difícil, y me encontré con una Defensoría del Pueblo que era considerada casi un ministerio del Ejecutivo.

– ¿Se puede hablar de porcentajes de las respuestas que ha recibido?

– Diría que es un 60 %, no puedo decir que es total. He tenido que recordarles a algunos ministros que está pendiente la respuesta, uno de estos es el Ministerio del Interior.

– ¿Ha sentido presión del Ejecutivo cuando ha tomado acciones, como por ejemplo el tema de los venezolanos?

– Yo lo que he sentido es que las relaciones cambian, y eso no lo puedo negar. Por ejemplo, a partir de las acciones de medidas cautelares que solicitamos, y ahora que la Corte Constitucional ordenó la suspensión de los acuerdos que exigían el pasado judicial, uno siente que las posibilidades de diálogo se frenan. Teníamos una reunión en Cancillería y se suspendió y eso que no era para tratar este tema.

– Hay acciones o posturas en las que no se había metido la Defensoría hasta ahora, porque el Gobierno anterior tenía personas adeptas en los entes. ¿La Defensoría ha recuperado espacios de poder o de libertad de actuación?

– No diría espacios de poder, lo que sí hemos encontrado la capacidad de opinar, pronunciarnos, hemos tenido la capacidad de poner en funcionamiento nuestras competencias constitucionales, y eso también hay que reconocer, porque en el Estado ecuatoriano se está viviendo un espacio, aunque no guste, pero se está permitiendo que se opine de una manera distinta, con tolerancia, y cuando digo tolerancia significa, no me gusta pero acepto.

– ¿Las Defensorías son incómodas para el poder?

– El rol de las Defensorías del Pueblo siempre es un rol de incomodidad, sí genera incomodidad, porque siempre le está recordando al Estado, qué potestades tiene. Siento que hemos adquirido una presencia y es muy importante que la ciudadanía diga que sí hay una Defensoría.

– ¿No había confianza en la Defensoría del Pueblo?

– Así es, la ciudadanía no tenía confianza y eso ha cambiado. Hemos dejado constituidas a nivel del país 24 consejos defensoriales.

– ¿Cómo recibió la institución?

– El 60 % de atenciones de consumidores y usuarios en casos individuales; el 30 % de casos que estaban vinculados al debido proceso de casos individuales, y apenas un 10 % de activación de garantías jurisdiccionales, y esto último es lo que debe tener más fuerza. Es por eso que hemos duplicado la activación de garantías entre el año pasado y este, de 103 causas hemos pasado a 227 casos, de las cuales tenemos 28 acciones de protección ganadas.

– ¿Puede la Defensoría presionar, como en otros países, para que la legislación tenga especial dedicación al más débil frente a los poderes económicos y políticos?

– La Defensoría ha venido trabajando en generar recomendaciones, activar los mecanismos para que las personas que están en situaciones de mayor necesidad puedan reivindicar sus derechos, y además que la legislación incorpore esta visión, que la política pública tome en cuenta eso. Estamos haciendo estas recomendaciones, lo que nos cabe, y la Constitución nos faculta, en un momento determinado, si no hay respuestas efectivas, se puede poner una acción de protección en relación a la política pública.

– ¿Cuán importante es la Ley de la Defensoría del Pueblo?

– Es importante. A partir de esa ley se está reafirmando el principio de independencia y autonomía, cuál va a ser el relacionamiento con la Senplades, con los ministerios de Trabajo y de Finanzas; se reconoce la naturaleza especial que tiene la Defensoría; tiene una visión integral sobre la protección de derechos; habla de que la Defensoría va a velar tanto por los derechos humanos como por los de la naturaleza, entre otras.

– ¿Cuál es el criterio de la Defensoría sobre el aborto por violación?

– Este es un tema complejo que se viene discutiendo desde hace años. Más allá de las discusiones, nosotros estamos pidiendo que se cumplan con las recomendaciones que han emitido cinco comités de Naciones Unidas, que incluyen al Comité contra la Discriminación a la Mujer y el Comité del Derecho del Niño, que han pedido al Estado que revise la legislación y despenalice el aborto por violación, sobre todo los casos de violación a niñas.

– ¿Le preocupa la designación del nuevo defensor del Pueblo?

– Realmente con mucha sorpresa he visto que hay una fuerte tensión porque el movimiento de mujeres hizo denuncias específicas de inconformidad contra los candidatos. Hubiera querido que la Defensoría del Pueblo no esté enmarcada en este tipo de inconformidades y reacciones que se están dando, no es bueno para la institución.

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