Internacional

El perdón al sheriff Arpaio enfada a republicanos y demócratas

Donald Trump anunció el perdón presidencial al exsheriff Joe Arpaio el viernes por la noche, con todo EE.UU. pendiente de la amenaza del huracán Harvey sobre la costa de Texas. Si su idea era difuminar la atención hacia la exoneración de Arpaio -una de las voces más duras en el país contra la inmigración ilegal, condenado por prácticas racistas contra los hispanos- con tornados y lluvias torrenciales, no lo ha conseguido. El perdón del autodenominado «sheriff más duro de América» ha provocado reacciones furibundas durante el fin de semana, en todo el espectro político de EE.UU.

Paul Ryan, el republicano de más alto rango en la Cámara de Representantes, de la que es su presidente, criticó el perdón y la labor de Arpaio, que fue condenado por oponerse a una decisión judicial que le exigía que dejara de detener a inmigrantes por el simple hecho de tener aspecto de tales, sin sospechas de haber cometido un delito, en contra de lo que establece la Cuarta Enmienda de la Constitución de EE.UU. Ryan «no está de acuerdo con esta decisión», aseguró en un comunicado su portavoz, Doug Andres. «Las fuerzas de seguridad tienen una responsabilidad especial en el respeto de los derechos de todos en EE.UU. No deberíamos permitir que nadie piense que esta responsabilidad resulta menoscabada por este perdón».

También salió a la palestra el senador republicano John McCain, uno de los azotes habituales de Trump en la cámara alta, el mismo que con su voto impidió el desmantelamiento del Obamacare. El perdón «socava sus afirmaciones sobre el respeto a la ley, ya que Arpaio no dio ninguna señal de arrepentimiento por sus actos», aseguró. McCain representa en el Senado a Arizona, el mismo estado en el que ha operado Arpaio, de 85 años, hasta su retirada.

Menos contundente fue el otro senador republicano de Arizona, Jeff Flake, que se enfrenta a un proceso de primarias para mantener su escaño y que ha sido objeto de ataques por parte de Trump. En un mitin la semana pasada en Phoenix, la principal ciudad del estado fronterizo con México, Trump dijo que no era «un fan» de Flake y que era «débil» en la lucha contra el crimen y la protección de la frontera. «Hubiera preferido que el presidente hubiera respetado el proceso judicial», se limitó a decir Flake sobre el perdón a Arpaio, que todavía mantiene una base de incondicionales en Arizona.

Críticas más duras

Desde el bando demócrata, las críticas son más profundas, y mezclan el oportunismo del anuncio y la señal que manda al país: al presidente no le importa saltarse al poder judicial para perdonar a un racista. «El presidente se sirve de una tormenta para perdonar a un hombre que violó la orden de un tribunal de que no discriminara a latinos», lamentó Chuck Schumer, el demócrata de más alto rango en el Senado. «Trump deja claro que aprueba ese comportamiento, lo que solo profundizará las divisiones en nuestro país», agregó su compañera de bancada Dianne Feinstein.

Trump apenas ha tenido defensa en un republicano de Arizona en la Cámara de Representantes, Trent Franks, que aseguró que el presidente «hizo lo correcto» y en su equipo de la Casa Blanca. Tom Bossert, asesor en interior del presidente, aseguró que el perdón no tiene nada que ver con una «falta de respeto a la ley, que se trata de un caso de clemencia para un hombre muy mayor con gran historial militar y que casi todos los presidentes acaban teniendo algún perdón controvertido».

Más que la exoneración de Arpaio, a muchos inquieta el uso que Trump hará en el futuro de este poder, con él mismo y varios miembros de su círculo íntimo investigados por el supuesto complot con Rusia durante las elecciones.

 

Fuente: abc.es

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