Política

Obispo pide evitar un baño de sangre

No queremos que la violencia tiña de rojo nuestra provincia, y seguiremos orando y ofreciéndonos como pregoneros de la paz, como artesanos de la paz”, manifestó monseñor Eugenio Arellano, arzobispo de Esmeraldas, durante su intervención vía satélite originada en Muisne (Esmeraldas), dirigiéndose a los manabitas reunidos en Portoviejo y que asistían al acto de recordación de las víctimas del terremoto suscitado el 16 de abril de 2016.

El sacerdote de origen español dijo el lunes pasado que la sangre derramada en la frontera tiene que hacer brotar la paz, si no la muerte de los siete ecuatorianos sería en vano.

Así hizo referencia a los cuatro marinos y los tres integrantes de un equipo periodístico que perdieron la vida en hechos violentos de los que se señala a disidentes de las FARC liderados por alias Guacho.

Arellano dijo que conoció al sujeto en mención, Walter Patricio Arizala Vernaza, cuando este era un niño y vivía en Limones, Esmeraldas. “Las calles son nuestras, las plazas son nuestras, los campos son nuestros, si tenemos miedo ellos han ganado, seamos prudentes, cautos, muy cautelosos, pero miedo ninguno, tenemos un Dios que nos bendice, unas Fuerzas Armadas que nos protegen, un Gobierno que se interesa por nosotros; no tengamos miedo y sigamos adelante”, refirió Arellano.

La violencia ha generado el desplazamiento de habitantes de Mataje a San Lorenzo, donde se habilitaron tres albergues. El domingo 15 se contaron 158 familias, de las cuales 54 se refugiaron en la iglesia. Autoridades han entregado insumos. (I)

 EL UNIVERSO
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