Caminata de fe para dar gracias y abogar por la vida en Guayaquil

Sosteniendo una estampa de la Virgen María, Elena Mendoza caminaba por la avenida Juan Tanca Marengo, en el norte de Guayaquil, a las 05:20 de este sábado.

“Hoy he vuelto, Madre, a recordar / cuántas cosas dije ante tu altar/ y al rezarte puedo comprender / que una Madre no se cansa de esperar”, cantaba la mujer junto a cientos de personas de la parroquia María Reina de Puerto Azul, quienes arrancaron su recorrido en el km 10 de la vía a la costa.

Ellos avanzaban hacia el santuario de Schoenstatt, en el norte, donde la mañana de ayer finalizó la peregrinación en homenaje a la Virgen María, que este año celebró su cuadragésima edición.

“Tengo ocho años caminando junto a María, le pido que me cuide siempre, que proteja a mi familia, a los jóvenes que están sumergidos en las drogas”, indicó Mendoza.

Al santuario llegaban cientos y cientos de personas desde las 05:00. La mayoría de feligreses salieron desde siete puntos en Guayaquil y Samborondón, entre ellas: la Catedral metropolitana, en el centro; las iglesias Antonio María Claret (La Redonda), en Urdesa, María Madre de Los Ceibos, Santa Teresita, en Entre Ríos, o María Reina de Puerto Azul.

Jacqueline de Maidana rezaba el rosario y se anotaba en una lista que era firmada por quienes rechazan el aborto.

“En esta ocasión yo le estoy pidiendo a la Virgen María por las madres, para que concienticen sobre ese don divino que Dios nos ha dado a las mujeres de ser madres, que ella las ilumine”, expresó la mujer, quien llegó desde Ciudad Celeste, pero no participó de la procesión por una dolencia.

Juan Carlos Castelblanco, vocero del evento, manifestó que unas 15.000 personas llegaron hacia el santuario, entre ellas, feligreses de otras provincias como Manabí y Los Ríos.

Por ejemplo, ocho buses llegaron desde Chone, Manabí, con al menos 400 feligreses.

Con dos rosarios en las manos, Johana Loor subía una pequeña loma de ingreso al santuario. Ella era una de las personas que llegó desde Chone.

Dijo que es el tercer año que asiste a la peregrinación, pues quiere agradecerle a la Virgen por haberla curado de una fuerte depresión que sufrió cuando perdió a dos familiares, hace cuatro años.

“Yo estaba sufriendo mucho y una amiga me alentó a venir. Al llegar y escuchar la misa sentí mucha paz, de ahí empecé a mejorar mis estados de ánimo”, indicó Loor.

En los exteriores de la capilla se instaló un altar y allí se ubicaba cada imagen de la Virgen María, según el orden de llegada de cada parroquia.

Con el rezo del rosario se inició el acto en el santuario. Mientras iban llegando, los feligreses se acomodaban en sillas plásticas ubicadas en la entrada principal y alrededores.

Otros buscaban sitios para poder presenciar la homilía que ofició el arzobispo de Guayaquil, Luis Gerardo Cabrera, desde las 07:20.

“No se puede entender la historia de la Iglesia católica sin María”, reflexionó Cabrera ante los feligreses.

Luego de la llegada de Cabrera, la imagen de la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt hizo su ingreso hacia un altar, ante los aplausos de los asistentes, que vivieron con devoción la actividad. (I)

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