Mensajes y visitas recibe el monseñor Luis Alberto Luna

“Dios me lo bendiga siempre”. Es uno de los mensajes dirigidos al monseñor Luis Alberto Luna Tobar. Está escrito en un cuaderno cuadriculado, junto a otras frases de reconocimiento y respaldo al exarzobispo de Cuenca.

En una cartelera, una foto del sacerdote sentado en un sillón del que destaca una gran cadena de plata con un crucifijo. A los costados, informes sobre su delicado estado de salud.

Ese es el ambiente en el pasillo antes de ingresar a la habitación Nº 19 del prelado que ocupa en la Casa Sacerdotal Cardenal Pablo Muñoz Vega, ubicada en el sector de La Armenia, en el suroriente de la capital. Está en esa residencia desde hace siete años y en ese lugar viven ocho sacerdotes.

Las visitas están restringidas y solo familiares, gente muy allegada y personal médico tienen acceso a su dormitorio.

El director de la casa sacerdotal, padre Juan Carlos Garzón, contó que la salud del arzobispo emérito de Cuenca está estable. Señaló que desde hace una semana está con cuidados paliativos, tiene decaimiento de salud, ya no se alimenta y habla poco.

Óscar Cachimuel, médico de cabecera del monseñor Luna Tobar, explicó que los cuidados paliativos están basados en hidratación, vitaminoterapia y alivio del dolor.

A inicios de noviembre, indicó el galeno, padeció una bronconeumonía, aunque ya venía debilitado pero estable, pues padece otras enfermedades.

Para Cachimuel, hay que esperar la evolución de su organismo y también la intervención divina.

A diario recibe visitas. Este jueves llegó su hermana Inés, quien prefirió no dialogar, y trabajadores de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE).

Wilson Grijalva, por ejemplo, contó que al monseñor Luna Tobar le agrada la catequesis, que era muy cercano y que inspiraba confianza. Además que contaba chistes y mostraba siempre una sonrisa.

En tanto, Irina Cevallos, de Radio Católica Nacional y quien visitó al sacerdote cuando hizo su ejercicio pastoral en Cuenca, rememoró que dialogó sobre la situación política y social del Ecuador. Añadió que le preguntó si se consideraba un revolucionario y él le respondió que sí, porque el revolucionario es aquel que está a favor de los pobres.

El padre Garzón indicó que se acompaña al arzobispo emérito de Cuenca con oraciones. Recordó que el pasado lunes estuvieron los padres carmelitas y cantaron versos de san Juan de la Cruz, a la Virgen María, y cantos que el monseñor Luna Tobar cantaba siempre después de la misa.

“Está tranquilo, está con paz, está con serenidad”, indicó Garzón.

Exarzobispo de Cuenca
El martes pasado, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y la Arquidiócesis de Cuenca informaron sobre el estado de salud del monseñor Luis Alberto Luna.