Casos de Violencia Intrafamiliar, a la baja en el 2013

El Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía Nacional (DEVIF), muestra que de enero a diciembre del  2013, en Guayaquil, Durán y Samborondón, pertenecientes a la Zona de Policía No. 8, prestaron colaboración en 11.811 casos en el 2013, en comparación con los 15.390 registrados en 2012, mostrando que la campaña ¨ Reacciona, Ecuador el Machismo es violencia¨ impulsada por el Ministerio del Interior da resultados positivos. 

A través de spots en medios de comunicación desde el 2010 se busca que la población ecuatoriana comprenda que las agresiones contra las féminas de todas las edades y condiciones: económica, social y cultural, no es natural, ni normal; siendo una violación de derechos humanos que pone en riesgo sus vidas y que perjudica el desarrollo del país.
Las estadísticas muestran además que de los tres tipos de violencia que existen, las más frecuentes son las sicológicas con 6.342 denuncias, seguidas por las físicas con 5.365 y en menor número pero más traumáticas, las sexuales con 104 casos. Aunque aún del total de acusaciones, la mayoría de las perjudicas son mujeres con 10.177, los hombres también reciben malos tratos, sumando 1.634 lesionados.
El Departamento de Violencia Intrafamiliar (DEVIF) de la Policía Nacional tiene el compromiso de proteger a los ecuatorianos y velar por su seguridad física y psicológica, para lo cual realiza año a año un trabajo coordinado con entidades como la Fiscalía, Unidad de Violencia Contra la Mujer y la familia y las Comisarías de la Familia.
Para la coronel Tania Valera, Comandante del Distrito Centro, la difusión de la Ley 103 ha motivado a las ciudadanas a dejar de callar, la autoridad recuerda que esta ordenanza faculta a la víctima de maltrato a presentar una denuncia ante la autoridad competente y demandar las medidas de amparo.
Entre las medidas de amparo, señaladas en esta ley y que pueden ser ordenadas por la autoridad competente, constan el de conceder las boletas de auxilio que fueren necesarias a la mujer y demás miembros del núcleo familiar, ordenar la salida del agresor de la vivienda si la convivencia implica un riesgo para la seguridad física, psíquica o la libertad sexual de la familiar.
También la autoridad puede imponer que el agresor no se acerque a la agredida en su lugar de trabajo o de estudio o evitar que el agresor o por terceras personas realice actos de persecución o de intimidación a la víctima o a algún familiar.