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Nemonte Nenquimo: ‘No queremos consultas, vamos a hacer una ley propia para que se respeten los territorios indígenas’

El 26 de abril del 2019 es para el pueblo Waorani un día simbólico. Un Tribunal de la Corte de Justicia de Pastaza aceptó una acción de protección en contra de los ministerios de Energía y Recursos no Renovables y del Ambiente, que planteó el Consejo de Coordinación de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (Conconawep) con el apoyo de la Defensoría del Pueblo y otras organizaciones indígenas. Ese día la justicia reconoció que se les vulneraron los derechos a la consulta previa libre e informada y a la autodeterminación, frente a la propuesta de licitación del Bloque 22 en Pastaza que abarca unas 180 000 hectáreas de selva amazónica. Los wao elaboraron mapas para demostrar la posible afectación a sus territorios de iniciarse las exploraciones, y recolectaron testimonios de los habitantes de cómo se había hecho la consulta, que según la Corte habían sido actos de “socialización”. El rostro visible de esas acciones que terminó en este fallo judicial fue el de Nemonte Nenquimo, mujer waorani y presidenta del Conconawep, madre de una niña de 5 años, Daine Onere Nenquimo, que significa ‘Arcoiris de la selva’. Su lucha la llevó a ser reconocida por la revista norteamericana Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo. Se siente “orgullosa” de sí misma y de su comunidad. Advierte que no permitirán más consultas previas, porque los pueblos y nacionalidades quieren su propia ley.

¿Qué ha significado para usted y su comunidad este reconocimiento?

Me hace sentir orgullosa porque esta lucha fue colectiva. Los waorani seguimos luchando de pie para defender nuestro territorio. Hemos hecho una defensa por mucho tiempo. Fue una victoria el fallo a favor del pueblo waorani y de todas las comunidades. El Gobierno no ha respetado los derechos de la naturaleza, por eso ganó la verdad. Es muy difícil enfrentar a un monstruo gigante como son las petroleras y el poder que tienen. Los wao somos pocos, pero con sabiduría y con el apoyo de nuestros abuelos hemos trabajado.

¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué pasará con los conflictos por la consulta previa para ingresar a sus comunidades?

No queremos que vengan a consultarnos. Queremos que sea con consentimiento, con nuestra autorización. ¡Ya basta con las consultas de parte del Gobierno que viene con su ley! Sí, claro que tenemos leyes que hablan de eso, pero no respetan. Ellos hacen leyes como Estado, y luego vienen a matar nuestra agua, a nosotros. Vamos a hacer una ley propia para que se puedan respetar nuestros territorios. ¡Ya no más! No vamos a dejar que ellos hagan leyes. Fácil es hacerlas y en todos los países tienen leyes de protección, pero ¿qué han hecho? No han cumplido. Al contrario, han violado nuestros derechos, y como pueblos indígenas queremos unirnos para hacer nuestra ley autónoma, propia, porque estamos viviendo en la selva. El Gobierno no viene a vivir, a cuidar o a proteger la selva. Las empresas son un monstruo gigante frente a los waorani, pero vamos a hacer una lucha colectiva.

Dice que ha sido una tarea difícil, ¿fue aún más siendo mujer e indígena?

En el pueblo waorani somos líderes, hombres y mujeres. Y esas raíces han hecho que llegue a ser presidenta. Siempre obedecía, escuchaba las posiciones colectivas. Veo muchas veces que salen los líderes y deciden. Eso ha sido una debilidad. Pero desde mi posición siempre he estado firme. He respetado a los ancianos, a los abuelos, a los sabios. He tenido mucho amor para la selva. Nuestras abuelitas en nuestros cantos decían que sin la tierra, sin el agua, no hay vida. Los abuelos siempre han sido guerreros y gracias a ellos tenemos la tierra que queda: 180 mil hectáreas. Esta lucha no es solo para los pueblos indígenas. En el mundo hablan del cambio climático, pero eso viene porque están cortando, contaminando el planeta. Piensan que los indígenas, los wao somos ignorantes, pero sí sabemos y nos preocupamos del futuro. El capitalismo solo quiere extraer, apoderarse sin pensar en el futuro. Muchas veces las autoridades suben -no estoy hablando mal de los hombres- pero a veces no piensan en el futuro, sino que quieren aprovechar del poder y el dinero. Las mujeres desde el hogar, siempre estamos preocupadas porque queremos un mundo mejor.

¿Qué le parece que su trabajo se reconozca en el extranjero, y en el país no trasciende?

No reconocen porque, al contrario, quieren destruir, devorar nuestra tierra. No respetan, piensan que hay que explotar al país, pero nos están matando, están destruyendo nuestras vidas, nuestra casa. En el exterior reconocen esta lucha porque están viviendo el cambio climático. A los gobernantes de América les digo: siempre están viendo cómo explotar los recursos, pero no se están dando cuenta de que están destruyendo. Moriremos nosotros los indígenas, morirá nuestro idioma, nuestro territorio. La pandemia llegó desde China y no los salvó la tecnología, el dinero, ni los científicos. Llegó hasta la Amazonía y nos enfermamos, y el primer contacto vino con las petroleras.

¿Cómo ha sido enfrentar la pandemia en sus territorios?

Me hace sentir coraje. Nos hemos enfermado y hemos sido olvidados. Hemos exigido al Ministerio de Salud que nos hagan los chequeos para saber cuántas personas estamos contagiadas. Pero el Gobierno y el ministerio no van a salvar la vida de los pueblos, porque hemos sido golpeados con esta enfermedad. Hemos pedido apoyo y nos dijeron que compraron 2000 pruebas, pero no ingresaron en las comunidades. Solo hablan con los dirigentes: hablan, hablan, hablan. Se reúnen, se reúnen por horas de horas. Y al final, no nos están atendiendo. Estamos olvidados. Hablan bonito en planificación, en llamada por Zoom, pero para ir a cumplir en las comunidades, no llegan. Me río mejor. Los líderes de las organizaciones estamos buscando otros apoyos.

¿Qué otras luchas ha impulsado para estar entre las 100 personas más influyentes del mundo?

Fui fundadora de la Alianza Ceibo. Trabajé en el norte, viendo cómo afectó la empresa Chevron. Esto me ha dado rabia, pero me ha impulsado. Dejaron destruida la selva. Ahora todo está sembrado de palma africana, hay ganado, las piscinas de petróleo ahí botadas, las mujeres cofanes, secoya con cáncer y ellas nunca tuvieron estas enfermedades. Esto me ha impactado. Y si permitimos la explotación petrolera en el Bloque 22 de Pastaza se va a repetir la misma historia. Las familias afectadas por el alcohol, peleados, divididos. He llevado estos testimonios de los compañeros cofanes, secoya a los jóvenes, y eso también ha sido parte de mi trabajo.

El actor Leonardo DiCaprio escribió una reseña sobre usted en la revista Time. ¿Cómo se conocieron?

Cuando estuve trabajando en Alianza Ceibo lo conocí por el trabajo con otras nacionalidades haciendo mapeos. Y en el 2017 fui invitada a su fundación y me dieron un reconocimiento en un símbolo de madera. Ahí le conocí, y es buena gente y conversamos. Le dije que ahora necesitamos como pueblo, no solo gritar y gritar, sino detener el cambio climático. Necesitamos con tu fuerza unirnos para trabajar, le dije. Él estaba contento, y dijo que un día va a venir a Ecuador a visitar al pueblo waorani. Es buena persona, esperemos que este año u otro venga a visitarnos. (I)

Fuente: El Universo

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