Miss Aracely imparte entre cortes y telas sus enseñanzas como modista

Con unos trazos de líneas y curvas en una pizarra acrílica, sacados a simple vista del vestido de una modelo en una fotocopia, la profesora Aracely Moncayo explica a sus alumnas cómo desarrollar ese vestido.

Miss Aracely, como le dicen con cariño, pertenece desde hace 42 años al Gremio de Maestras Modistas del Guayas, de los cuales 38 se ha dedicado a impartir clases a alumnas desde jóvenes que no sabían ni ensartar el hilo en una aguja hasta mujeres adultas que querían aprender esta actividad.

Su interés por el corte y la confección comenzó a sus 14 años. “Esto fue un sueño de mi padre, que yo aprenda a coser. Él era un artesano tipógrafo y tuvo una pequeña imprenta en Guayaquil. Sin embargo, yo tenía otro propósito: ser enfermera”, sostiene.

Y ella cumplió ambos objetivos, ya es enfermera pero jubilada y ahora se dedica a compartir sus conocimientos de corte con sus alumnas en este gremio, del cual ha sido presidenta en cuatro ocasiones.

En un ameno ambiente, Miss Aracely imparte sus enseñanzas, explica los centímetros que debe tener la tela en cada lado y los cortes que se deben realizar. Sus alumnas anotan atentamente cada paso y resuelven sus inquietudes.

“Me dediqué en mis ratos libres al corte y confección. Mi primer vestido fue el de mis quince años. Lo confeccioné bajo la supervisión de mi maestra, estudiaba los fines de semana”, recuerda.

“Yo era ayudante de mi maestra. Claro, no sabía coser pero le ayudaba a cortar, pegar botones, planchar, pero preguntaba y así aprendí”, rememora.

Ella tiene cuatro hijos, todos profesionales, y nietos. También colabora en la Fundación Sopeña (antes Oscus).

En el gremio, que fue inaugurado en 1950, comparte la enseñanza con otras cinco compañeras.

Refiere que, a veces, por necesidad, han dado clases los fines de semana y en las noches. “El gremio no cuenta con ayuda oficial, solo nuestro esfuerzo y trabajo. Enseñamos desarrollo de figurín, vestidos, ropa deportiva y de niños, lencería, todo en corte y confección”, relata con orgullo, pero a la vez revela que no le gusta la sastrería, porque su línea son los vestidos. “Es un desafío desarrollar un catálogo y llevarlo a un cuerpo de mujer”, asevera.

Tampoco recuerda el número de alumnas que ha tenido, solo que terminaba el año con mínimo 30 estudiantes. Sí ha tenido estudiantes varones, pero, afirma, han sido pocos.

Miss Aracely aconseja a las mujeres que se dediquen a coser. “Esta rama entretiene. Yo veo un modelo y lo quiero desarrollar, me esfuerzo por desarrollar el modelo”, relata mientras sigue su clase y le dice a sus alumnas que “sigan adelante, aprendan. Esta es una carrera muy difícil, pero muy bonita”.

El gremio inició ayer sus nuevos cursos. Informes en Boyacá 445 y Manuel Galecio, o al 230-0719 y 099-938-5032.

A mis alumnas les digo que pueden empezar con una blusa sencilla, incluso de retazos, la venden hasta por la web y verán que después tienen pedidos y logran poner un negocio.
Aracely Moncayo.

Fuente: El Universo

ra

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba