Los rohinyás buscan indemnizaciones de Facebook por su papel en la masacre étnica

Los refugiados rohinyás están reclamando indemnizaciones de Facebook (propiedad de Meta, organización calificada como extremista en Rusia) por su papel en el genocidio de la minoría étnica, informa AP, que habló con uno de los representantes de la comunidad que huye de la persecución iniciada por las autoridades birmanas en agosto de 2017.

La mayoría de los rohinyás que huyeron de Myanmar permanecen en campos de refugiados, y buscan justicia ante Meta por la masacre, calificada por la ONU como limpieza étnica. Más de 700.000 personas se mudaron al vecino Bangladés el año que comenzaron los asesinatos.

“Creemos que el genocidio contra los rohinyás fue posible solo por culpa de Facebook”, comentó a la agencia Maung Sawyeddollah, de 21 años, que responsabiliza a la red social de guardar silencio ante la propagación de materiales de odio y por la organización de campañas contra la etnia en su plataforma.

El nuevo informe de Amnistía Internacional, publicado este jueves, respalda las acusaciones de los rohinyás, al concluir que el problema principal no fue la moderación insuficiente del contenido, en lo que insiste Facebook, sino los algoritmos de la red social, que “amplificaron y promovieron activamente contenidos nocivos”, incluyendo incitaciones a la violencia y discriminación hacia los rohinyás.

“Incluso un enfoque bien dotado de recursos para la moderación de contenidos probablemente no habría bastado de forma aislada para prevenir y mitigar estos daños algorítmicos. Esto se debe a que la moderación de contenidos no aborda la causa fundamental de la amplificación algorítmica de Meta de contenidos perjudiciales”, explica el informe.

La situación de los rohinyás empezó a deteriorarse drásticamente a partir de 2012. Amnistía Internacional descubrió que a pesar de años de advertencias, Facebook no solo fracasó en retirar los contenidos con lenguaje de odio y desinformación dirigida contra la etnia, sino que los estaba propagando activamente, amplificándolos, hasta que esto desembocó en la masacre de 2017.

En aquel entonces, Facebook iba ganando popularidad en Myanmar, donde para una gran parte de la población llegó a ser el único modo de conexión con el mundo ‘online’.

Meta reconoció en 2018 que su equipo no hizo lo suficiente para impedir el uso de su plataforma “para fomentar las divisiones e incitar a la violencia ‘offline'” y en los años posteriores promocionó ciertas mejoras en sus prácticas de moderación de contenidos en Myanmar. Sin embargo, Amnistía Internacional concluye que “estas medidas han demostrado ser totalmente inadecuadas”.

Hasta ahora, Meta, que ha sido demandada en EE.UU. y el Reino Unido en busca de 150.000 millones de dólares para los rohinyás, se ha negado a pagar a los refugiados. RT

ra

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