Los pecados de Zinedine Zidane en el Real Madrid

Zinedine Zidane está otra vez en el ojo de la crítica, empezando por el propio salón de juntas del Madrid, donde su crédito está en mínimos, pendiente de una semana decisiva no solo para el entrenador, sino para el devenir de la temporada blanca. No son pocas las voces que defienden al entrenador, en cuyo balance siempre ganará el haber al debe. No hay borrón que tape tres Champions y dos Ligas11 títulos en total, aunque el abismo de no pasar a octavos esté delante del Real.

Sin embargo, hay motivos que ponen en tela de juicio la dirección técnica del galo, comentados entre los directivos, incluso entre algunos jugadores, aunque en el seno del vestuario sigan alineados con el entrenador con el que más títulos han ganado. Ni es el único responsable ni el responsable de la situación actual del Madrid, pero también tiene sus pecados.

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Zidane, muy cuestionado tras la derrota ante el Shakhtar Donestk

Onces imprevisibles en el Real Madrid

Crítica que comparten los que visten de traje y los que visten de corto. Sorprende tanto el constante cambio de piezas, es decir, que no haya un once reconocible, como repentinas suplencias que desconciertan a afectados y compañeros (no se olvida la de Kroos en la ida contra el City de la temporada pasada, más reciente es la de Casemiro en Kiev). La fórmula de las rotaciones que tanto éxito le dieron en la 16-17 no da el mismo resultado cuatro temporadas después, entre otras cosas porque el nivel de la plantilla no es el mismo. Su insistencia en dar oportunidades a todos, seguramente también condicionado por un calendario extenuante, lleva a onces como el de Mestalla, en el que sin Casemiro Zidane dejó a Kroos en el banquillo y juntó a Marcelo e Isco, dos jugadores muy lejos de su mejor momento.

Apuesta por jugadores en entredicho

Su fe en Marcelo es inversamente proporcional al rendimiento del brasileño, al que la estadística señala como a ninguno. Hasta Kiev, el segundo capitán había estado en todas las derrotas del Real Madrid. La rotación en el carril zurdo es mucho mayor que en el derecho (mientras Carvajal ha estado disponible). Marcelo ha jugado un partido de Champions (el primero) y la mitad de Liga, cinco de 10. Es el vivo ejemplo de seguir apostando por un futbolista en declive. El caso de Isco es distinto, dado que ni ha jugado tanto (519′ de Marcelo por 319′ de Isco) ni tiene tanta consideración por parte de un entrenador que no le ha frenado al abrir la puerta de salida en el mercado invernal. Lucas, todo hay que decirlo, ha respondido a la confianza de su entrenador en el último tramo de competición, cuando también había sido utilizado como arma arrojadiza contra el técnico.

Peticiones de fichajes

Vaya por delante que Zidane pidió en repetidos ocasiones a Pogba y nunca se lo trajeron, pero también suyas son las apuestas por futbolistas que por unas razones o por otras no están respondiendo ni a la confianza del entrenador ni a las expectativas generadas. Ningún caso como el de Jovic, el delantero elegido para elevar la cifra anotadora del Madrid pos Cristiano y que a estas alturas ha marcado dos goles. Hazard, cuyo nombre sonó por primera vez en las oficinas hace nueve años cuando lo recomendó Zidane, aterrizó por fin en 2019, pero su historial de lesiones, y la intermitencia cuando ha estado disponible, le sitúan en el furgón de cola de la última temporada y media. Mendy también fue petición suya para pelear con Marcelo. Se le puede considerar titular, pero mientras que su rendimiento defensivo mejora sin discusión al brasileño, en el ofensivo está a años luz del 12.

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Zidane: «No pienso dimitir»

‘No’ a jugadores aprovechables que pueden rendir en el Madrid

Esa apuesta por Mendy entronca con la decisión de Zidane de no contar con jugadores que, además de ser canteranos, están rindiendo fuera a niveles que invitan a pensar que serían más que aprovechables en el Madrid, como Llorente, Reguilón y Achraf. Cierto es que todos dejaron dinero en la caja, pero los dos primeros, por ejemplo, han alcanzado la internacionalidad después de dejar la Casa Blanca, rindiendo a un nivel que en ocasiones se echa de menos en el Madrid. Achraf se salió en el Borussia, pero se optó por un traspaso con el que Zidane no se mostró en desacuerdo. Así las cosas, Reguilón podría tener sitio perfectamente en el lateral zurdo, del mismo modo que Llorente elevaría la competencia y las soluciones en un centro del campo disminuido y que Achraf aportaría mucho más de lo que está haciendo Odriozola.

El trabajo táctico

El manual del entrenador apenas ha cambiado desde su llegada hace ahora cinco años ya (con el paréntesis de los nueve meses en los que estuvo fuera). Es el mismo que valió para ganar 11 títulos, pero lógicamente los jugadores no son los mismos y los que siguen van teniendo más años en las piernas, del mismo modo que el fútbol ha evolucionado. Así las cosas, se echa en falta un trabajo táctico más concienzudo, más allá de los clásicos partidillos en dimensiones reducidas y los disparos a puerta con pase y dejada de Zidane. (D)

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