Lo que quieren que sepas de la demencia los que la sufren

Unos 50 millones de personas en todo el mundo viven con demencia y, si las predicciones son correctas, en menos de 10 años habrá más de 80 millones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La demencia afecta a cada persona de manera diferente y no hay ningún tratamiento que pueda curar o revertir su evolución.

Esta afección, que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades del día a día, se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores.

Puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus familiares, quienes en la mayoría de los casos son sus cuidadores.

En esta serie de testimonios, algunas personas con demencia y sus familias comparten consejos para aprender a vivir con el trastorno.

“No trates con paternalismo”

Tommy
Pie de foto,“Habla con la persona, no con la demencia”, aconseja Tommy, enfermo de alzhéimer.

Tommy Dunne tiene alzhéimer,que es la forma más común de demencia (representa entre un 60% y un 70% de los casos, según la OMS).

Si alguien me pregunta: “¿cómo te comunicarías con una persona con demencia?”, le diría que lo primero que debe hacer es hablar con la persona, no con la demencia.

Lo segundo es ponerse al nivel de la persona: si está sentada en el sofá, no te pongas de pie junto a ella; ponte a su nivel, mantén el contacto visual.

Habla con frases cortas.

No hagas varias preguntas a la vez, así como: ¿quién?, ¿qué?, ¿por qué?, ¿dónde? y ¿cuándo?, todo en una sola pregunta, porque no podemos procesar todo eso.

Piensa en las preguntas que haces. O no preguntes directamente, comienza diciendo: “¿Te acuerdas…?”.

Muchas personas no se sienten cómodas con el silencio. Si un cuidador está con una persona con demencia, empieza a hablar por ella porque no quiere que se avergüence, y termina él mismo respondiendo a la pregunta.

Y lo que pasa entonces es que si no respondemos a las preguntas nosotros mismos, perdemos la capacidad de responderlas y nos internamos más y más en nosotros mismos.

Aunque tenga demencia, sigo siendo yo. Soy yo quien tiene demencia, no es la demencia la que me tiene a mí, solemos decir.

Fuente: BBC

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