Las poderosas mujeres afganas ocupan fugazmente las calles de Kabul

Kabul.- Una mañana las calles de Kabul amanecieron con nombre de mujer, nombres de destacadas afganas que habían ocupado los muros protectores construidos por la elite gubernamental o los caudillos, pero la revolución duró poco y pronto, como si se hubiera tratado de una afrenta, los carteles fueron arrancados.

Esa mañana de domingo, hace hoy una semana, los habitantes de Kabul despertaron con un escenario inusual al ver que sus calles y carreteras eran rebautizadas.

En muchos muros había aparecido el nombre de prominentes y valientes afganas en un cartel impreso en blanco y negro junto al símbolo universal del amor, un corazón rojo.

Al principio nadie sabía qué pasaba, algunos pensaron que las mujeres se habían apropiado de las calles y habían reclamado con sus nombres una ciudad en la que solo los hombres tenían voz, por lo que, indignados, optaron por arrancar la mayoría de los carteles.

Pero detrás de la iniciativa estaba el movimiento Art Lords (Señores del arte), como se autodenominan en un guiño crítico a los señores de la guerra afganos, para concienciar a la población sobre los derechos de las mujeres y protestar contra la militarización de la ciudad y el bloqueo de las calles y parques.

“Kabul se ha convertido en la ciudad de unos cuantos caudillos, narcotraficantes y corruptos. Al menos por una noche intentamos mostrarles que la ciudad también pertenece a mujeres valientes y fuertes, que sirven a la sociedad mientras son víctimas de la opresión, la injusticia y la rudeza”, dijo a Efe Omaid Sharifi, promotor de la campaña y presidente del grupo Art Lords.

La campaña, planificada y desarrollada por ocho grupos de voluntarios, se implementó en distintos lugares de la ciudad, en 54 calles y carreteras que fueron bautizadas con los nombres de reconocidas maestras, periodistas, cantantes, activistas de derechos humanos y algunas funcionarias, que han servido a la comunidad pese al limitado espacio que tienen en la sociedad.

“Nosotros vemos con dolor cómo cada día un comandante, un poderoso o un ministro bloquea nuestras carreteras, o les ponen sus propios nombres. Nosotros tratamos de decirles que la ciudad no es solo de ellos, que también nos pertenece”, dijo Sharifi.

Aunque las mujeres representan el 48,8 % de los casi 30 millones de afganos, estas ocupan solo el 22,6 % de los 400.430 puestos del Gobierno, y solo el 11 % de los cargos de poder en el sector público o privado, según un informe de 2017 de la Organización Central de Estadísticas de Afganistán (OSC).

A pesar de ello, la participación de mujeres en la educación superior aumentó de casi cero en 2001 durante el régimen talibán, a 24,8 % de las matrículas en el último año, cuando de los 369.317 estudiantes universitarios, 91.826 fueron mujeres.

La participación de las niñas en las escuela también aumentó al 38,5 % de los 8,97 millones de estudiantes, sin embargo activistas por los derechos de las mujeres piden mayores esfuerzos para impulsar el rol de las mujeres en la sociedad.

La activista Shaharzad Akbar, una de las figuras que sirvió de inspiración para nombrar las calles de Kabul, agradeció en la red social Twitter la “gran iniciativa”.

“Me siento honrada por haber sido incluida en esta lista de tantas mujeres increíbles que son además mis heroínas”, publicó Akbar.

En Kabul no hay ni una sola calle con el nombre de mujer, y solo algunas escuelas y hospitales llevan el nombre de afganas prominentes.

“Más allá de algunos personajes legendarios, las calles y los caminos llevan nombres de caudillos y funcionarios. ¿Por qué no deberíamos tener calles con el nombre de nuestras valientes mujeres?”, dijo a Efe la joven Nasir Khairkhwah, de 24 años.

Aunque la campaña fue temporal, el Ministerio de Información y Cultura “aceptó la iniciativa simbólica” en aras de los derechos de las mujeres, y se dijo dispuesto a tomar el relevo para nombrar permanentemente algunas de las calles.

“La campaña no se coordinó con nosotros, pero si los ciudadanos y los activistas lo desean, podemos considerar su sugerencia de dar nombre a las calles con nuestras valientes mujeres”, dijo a Efe el portavoz del ministerio, Sabir Momand.

Por ahora el centro de esta ciudad de 5 millones de habitantes pensada para una población de 500.000 está militarizada casi por completo, con guardias y puestos de control apostados en todos lados, lo que limita las zonas para caminar a la propia carretera.

“Esta ciudad está secuestrada por algunos caudillos y hombres poderosos, queremos recuperar las carreteras, las murallas y los parques”, sentenció Sharifi. EFE

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