Las cinco historias de la vida real que convirtieron a ‘The Crown’ en la serie de streaming más relevante de 2016

La producción más costosa de Netflix estrenará segunda temporada a fines de 2017, con el foco puesto en la crianza del príncipe Carlos y el fin del mundo postimperialista.

Los contenidos producidos por las cadenas de televisión de toda la región tienen la cada vez más difícil tarea de conquistar a una audiencia que ya no se conforma con productos mediocres, entre los que se encuentran competencias de “baile” en las que lo que más se destacan son las rencillas de participantes con jurados de dudoso expertise en la materia; concursos de “talento” en los que sobran las criticas no constructivas del panel evaluador y telenovelas que narran historias repetidas hasta el hartazgo que no reflejan en lo absoluto la vida moderna y real.

La llegada del streaming ha democratizado el acceso a contenidos de calidad con presupuestos multimillonarios provenientes de todas partes del mundo, pudiendo nutrirnos de historias de todo tipo y de alguna manera viajar a través de la imaginación a otros tiempos, mundos fantásticos y otros reales donde las tramas más fascinantes de la pantalla chica cobran vida.

¿Qué hubiera sucedido si el sueño del Tercer Reich de Adolf Hitler lograba sobrevivir al embate de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial? The Man in the High Castle, de Amazon, nos permite explorar un mundo donde el poderío nazi toma control de gran parte del planeta, en medio de una tensa lucha de poderes con el Imperio del Sol Naciente japonés.

La tecnología, por su parte, ha llegado para cambiar todo aspecto de nuestra vida y por momentos parecería que son sólo beneficios los que han traído las redes sociales, smartphones y otros dispositivos a nuestro día a día. Black Mirror, de Netflix, se encarga de hacernos reconsiderar esta noción y obliga a mirar con otros ojos a los cambios que estamos atravesando como sociedad en la era digital, “social” y online.

La extensa lista sigue y la oferta de series adictivas de distintos géneros parecería influir directamente con nuestra predisposición natural a permanecer por horas en el sillón, consumiendo sin tregua contenidos como House of Cards, Narcos, Stranger Things, Mr. Robot o Westworld.


Parte del elenco estelar de ‘The Crown’ liderado por la magistral Claire Foy en el rol de la reina Isabel

Pero si hubiese que elegir un producto que representa mejor que ningún otro lo alto que se ha elevado la vara en lo que hace a contenidos de streaming en 2016, sin lugar a dudas, ése ha sido The Crown, la propuesta de Netflix convertida en la serie de televisión más costosa de la historia con la friolera de USD 130 millones de presupuesto a su disposición durante la primera temporada.

La serie explora la vida íntima de la reina Isabel, la mujer al mando de la centenaria institución británica que muchos aseguran nunca quiso asumir dicho rol, pero que se vio obligada por las circunstancias de la vida a hacerse responsable de cargar con el enorme peso, tanto simbólico como real, de la corona.

Isabel tenía sólo 25 años cuando su padre, el rey Jorge VI, murió por un coágulo de sangre en su corazón mientras dormía, noticia que la encontró de visita oficial en Kenia junto a su marido el príncipe Felipe. Fue allí donde ella se convirtió instantáneamente en una de las mujeres más poderosas del planeta, aun hoy, 65 años después y con 90 años, continúa en el poder convertida en la monarca de mayor duración en su cargo.

Los productores del show de Netflix aseguran que el foco siempre ha estado puesto en mostrar la estrategia adoptada por la reina, quien siempre supeditó el destaque de la monarquía por sobre el de la monarca. Desde muy temprana, Isabel se caracterizó por su bajísimo perfil y sus gustos sencillos, con una predilección más por la vida en el campo rodeada de animales que por las fastuosas fiestas reales donde otros aristócratas preferían pasar su tiempo.


Fotos de archivo repasan la vida de una monarca que continúa en el poder, consagrada como la de mayor permanencia en la actualidad

Su matrimonio con el príncipe Felipe cumplió 69 años en noviembre pasado, y miembros del círculo íntimo aseguran que Isabel ha estado enamorada del antiguo oficial naval toda su vida. Los historiadores que colaboraron en la narrativa de The Crown aseguran que uno de los grandes logros iniciales de Isabel ha sido el poder casarse con quien ella realmente quería, a pesar de todo el proceso aprobatorio que debió atravesar el monarca nacido en el seno de las familias reales de Grecia y Dinamarca.

Al igual que todo matrimonio, a la largo de los años existieron tensiones en una pareja inusual donde la figura femenina opacaba a la masculina, en una época en la cual esto no era moneda corriente, y que, para colmo de males, ella nunca tomó su apellido.

El apuesto hombre de origen militar tuvo, a diferencia de su esposa, un nutrido pasado romántico antes de casarse, pero más allá de rumores de infidelidad, es al día de hoy un pilar fundamental para la reina y han sobrevivido al igual que cualquier pareja plebeya el paso de la etapa romántica llena de entusiasmo a la realidad de la rutina, por más que su rutina diste de ser típica.


La complicada relación entre Isabel y Felipe es explorada en profundidad, con la evidente tensión originada por el rol secundario que el príncipe se vio obligado a tomar desde el primer momento

Uno de los personajes que más se destacan en la serie de Netflix es el de el primer ministro Winston Churchill encarnado de manera magistral por John Lithgow, quien supo guiar a la reina en el difícil camino inicial que tuvo que atravesar para convertirse en monarca a tan temprana edad.

Muchos aseguran que el carismático líder fue una figura paternal para Isabel, hasta que por problemas de salud y una resistencia a ceder el poder se terminaron alejando, pero sin perder nunca el enorme respeto mutuo que se tenían.

Los historiadores aseguran que Churchill realmente la adoraba y que la reina se ganó su respeto inmediatamente, tal vez en parte debido a la relación que el mandatario tenía con su padre y la responsabilidad que seguramente sintió de moldear a Isabel ante su ausencia.


John Lithgow se destaca en su rol del primer ministro Winston Churchill, quien guió a la joven monarca en su formación como referente mundial

Sin lugar a dudas uno de los más grandes escándalos que involucraron a la corona británica, mucho antes del tormentoso divorcio del príncipe Carlos y Lady Di, fue el que protagonizaron el rey Eduardo VIII obligado a abdicar el trono hace 80 años para poder convivir con el amor de su vida, la estadounidense divorciada Wallis Simpson.

A pesar de lo que muchos calificaron como una traición imperdonable, Isabel siempre tuvo una relación muy cercana con su tío, y en varias oportunidades a lo largo de la serie se puede ver cómo recurría a él para que la guiara en la toma de decisiones.

Es particularmente uno de los puntos más discutidos por los historiadores, quienes aseguran que en la vida real, tanto Isabel como su familia apartaron completamente a Eduardo, quien no habría cumplido un rol importante dentro de la familia real desde su abdicación.


El escándalo desatado por la abdicación al trono del rey Eduardo VIII para permanecer junto con su esposa Wallis Simpson otro de los puntos focales de la serie más costosa de la historia

Así como la reina Isabel siempre mantuvo un bajo perfil, su hermana, la princesa Margarita se destacó desde el primer momento por un comportamiento completamente opuesto, algo que se ve reflejado a través de su irreverente personaje, interpretado por Vanessa Kirby.

Al igual que su hermana, se enamoró del hombre menos indicado, pero no logró tener el final feliz que deseaba como sí lo hizo la reina. El capitán Peter Townsend fue el objeto de su afecto desde muy temprana edad, un hombre mayor que ella y divorciado que nunca fue aprobado por el círculo íntimo o miembros del Parlamento para sumarse a la familia real.

El dilema entre ser leal a la promesas hechas a su hermana y mantenerse fiel a su rol como reina es explorado en profundidad en The Crown, tal vez uno de los aspectos más románticos de la serie, donde se puede ver cómo a pesar del apoyo popular y mediático, finalmente el peso de la corona pudo más sobre las decisiones emocionales de algunos de sus miembros.


La apasionante historia de amor prohibido de la princesa Margarita tiene su espacio en ‘The Crown’ convertido en el aspecto más romántico de la serie

La grabación de la segunda temporada de The Crown se encuentra en curso y se espera que tenga fecha de estreno aproximada para noviembre de 2017, con el foco puesto en la vida del príncipe Felipe y la crianza de su heredero, el príncipe Carlos.

La Gran Bretaña de fines de los sesenta atravesó radicales cambios que marcaron el fin del mundo postimperialista, y la llegada del modernismo y el desprecio por la división de clases serán evidentes en la nueva temporada.

Se espera que los actores actuales sean reemplazados por un elenco completamente nuevo para la tercera temporada, el cual reflejará otro momento generacional y la esperada llegada de Lady Di a la narrativa, que promete mantenerse como un producto de seguimiento obligado, en un contexto televisivo donde la oferta es cada vez más nutrida para el beneficio de la audiencia.

Fuente: Infobae

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