Las aristas de las sanciones por Ucrania: cómo afectarán a Rusia y riesgos para Occidente

A la espera de que Bruselas concrete las “severas” sanciones contra Rusia que acordó ayer y con las de EEUU ya sobre la mesa, la pregunta es si la economía del gigante al este de Europa se verá perturbada o resistirá al modelo casi autárquico al que parece estar abocado tras invadir Ucrania.

 

El presidente de EEUU, Joe Biden, indicó ayer que las nuevas sanciones impuestas a Rusia (las más duras hasta la fecha que han pactado el G7 y la UE) “limitarán su capacidad de mantener una economía del siglo XXI”. Además de ‘perseguir’ a empresarios y oligarcas rusos con sanciones individuales o suspender la puesta en marcha del gaseoducto Nord Stream 2, el castigo limitará las exportaciones de productos de todo tipo y las importaciones de otros (entre ellos, algunos de alta tecnología como los semiconductores).

También se prohibirá el uso de dólares, yenes, libras y euros en las emisiones de deuda y bonos estatales y empresariales, se expulsará a las empresas estatales y privadas rusas de los mercados financieros de EEUU, Europa, Canadá, Australia y Japón y se congelará los fondos de sus cinco mayores bancos. Las operaciones de ciertas aerolíneas rusas y los visados a empresarios y políticos rusos se verán igualmente bloqueados.

En una tercera ronda de sanciones, principalmente contra los sectores financiero y energético, la UE ha acordado incluir en su lista negra al presidente ruso, Vladimir Putin, y al ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, como parte de las sanciones del bloque europeo contra Moscú. “Si no hay sorpresa y nadie objeta, Putin y Lavrov, estarán en la lista, lo que en la práctica supone que Bruselas congelará los activos de ambos mandatarios en la UE.

La riqueza de Putin es una gran desconocida. Oficialmente, recuerda Bloomberg, el presidente ruso apenas posee activos, sin que se conozca el nivel de los que tendría en Europa, que serían los afectados por la medida. Según su última publicación de bienes, se sabe que su ingreso anual es de unos 10 millones de rublos (120.850 dólares) y que es propietario de tres automóviles y un apartamento.

¿Realmente la economía rusa sufrirá tanto como vaticina Biden?

Desde 2014, Rusia ha estado construyendo una fuerte defensa financiera que probablemente haga que resista la avalancha de sanciones llegadas desde Occidente en un primer momento pero que hará mella a la larga. Es la opinión de Christopher Granville, director gerente de la consultora TS Lombard, recogida por la agencia. Considera que los análisis que apuntan a que Rusia no se verá afectada son incorrectos. Si bien “es posible que los efectos negativos no se sientan desde el principio” sí cree que “las sanciones obstaculizarán el potencial de Rusia a largo plazo”.

Algunos datos de la “fortaleza” rusa, el apodo que se ha ganado la economía en los últimos años por la capacidad de ahorro generada desde las sanciones contra Vladimir Putin por la anexión de Crimea en 2014.

Cuenta con 643.000 millones de dólares en reservas de divisas e ingresos por petróleo y gas, en auge en estos momentos. Según Granville, el aumento de los precios del petróleo ofrecerá a Rusia una ganancia extra en 2022 de 1,5 billones de rublos (17.200 millones de dólares) que saldrán de los impuestos a las ganancias de las empresas de energía.

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El superávit en cuenta corriente de Rusia es del 5% del PIB anual y la relación deuda-PIB está entre las más bajas del mundo, en el 20%.

El banco central y el sector privado de Rusia tienen casi 1 billón de dólares de riqueza líquida, incluso después de que el país vendiera todas sus tenencias de bonos del Tesoro en 2018, recuerda a la agencia el estratega de Credit Suisse Group AG, Zoltan Pozsar.

El analista estima que alrededor de 200.000 millones de dólares se mantienen en swaps de divisas y otros 100.000 millones en depósitos en bancos extranjeros. Para Pozsar, 300.000 millones de dólares son suficientes para alterar los mercados financieros si Rusia evita que los dólares queden atrapados en el país con las sanciones.

En cuanto a la dependencia del dólar, actualmente solo la mitad de los pasivos rusos están en dólares, frente al 80% de hace dos décadas. Eso sí, según estima Credit Swiss, la exposición del Banco de Rusia al dólar estadounidense estaría en el entorno del 50%, en comparación con el 20% del que informa.

Rusia lleva años esforzándose para eliminar el control del dólar sobre su economía, lo que ayudará a aliviar el impacto de las sanciones. Pero la ‘autarquía’ podría salir cara ante un aislamiento prolongado de la economía, los mercados y las inversiones mundiales.

La economía se sigue resintiendo de la anexión de Crimea

En este nuevo escenario futuro Rusia previsiblemente tendrá que autofinanciar más actividades y limitar la inversión en la industria y el ejército. El corte de los flujos globales, la inversión y demás interacciones económicas influirán negativamente en el nivel de vida (con el consiguiente descontento popular), los ingresos, la productividad y la rentabilidad de las empresas rusas en un momento en que, a pesar de esa “fortaleza” construida, la vulnerabilidad económica es evidente, especialmente tras dos años de pandemia.

Los ingresos de los hogares rusos todavía están por debajo de los niveles de 2014 y en 2019, antes de que llegara el covid, la producción económica anual se valoraba en 1,66 billones de dólares, muy por debajo de los 2,2 billones de dólares de 2013, según datos del Banco Mundial que recopila Reuters.

El profesor de economía en Sciences Po de Francia y ex economista jefe del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, Sergei Guriev, recuerda que el PIB nominal per cápita de Rusia, que fue el doble del de China en 2013, va ahora por detrás. “En 2013, Rusia era un país de altos ingresos y estaba negociando activamente la adhesión a la OCDE. Ahora ha vuelto a los ingresos medios”.

Los inversores extranjeros en Rusia también están de capa caída. Una encuesta de clientes de JP Morgan mostró que las tenencias extranjeras de bonos en rublos son las más bajas en dos décadas. Copley Fund Research indica que la inversión de capital nunca ha vuelto a los niveles anteriores a Crimea en términos absolutos.

La prima exigida por los inversores para mantener la deuda en dólares rusos aumentó el jueves más de 13 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de EEUU, casi el triple del promedio de los mercados emergentes.

SWIFT, el talón de Aquiles de Rusia… y del dólar

JP Morgan proyecta que las sanciones reducirán hasta 3,5 puntos porcentuales el crecimiento del PIB en la segunda mitad de 2022. Entre todas ellas, hay una que, de confirmarse, sería el verdadero talón de Aquiles de Rusia: el sistema internacional de pagos SWIFT.

Esta medida de “último recurso” para EEUU y UE, tendría graves consecuencias para la inversión, aunque, como el Nord Stream 2, supondría un arma de doble filo para quien la impone.

Se espera que la Unión Europea apruebe este viernes sanciones que excluirán el 70% del sistema bancario de Rusia de los mercados financieros internacionales y que establecerán límites a la cantidad de dinero que las élites rusas pueden tener en la UE. Lo avanzó ayer la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von dijo Der Leyen, para advertir que esto provocará una aumento de la inflación y lastrarán el crecimiento económico.

Perder el acceso a SWIFT complicaría los pagos de exportación e importación e incluso podría impedir el pago de cupones de bonos, provocando un incumplimiento técnico o default. Pero la onda expansiva de la sanción iría más allá.

Exfuncionarios del Tesoro consultados por el Wall Street Journal advierten de que separar a Rusia de SWIFT también dañaría gravemente los intereses comerciales de Occidente y alentaría un alejamiento de las transacciones denominadas en dólares y los mercados financieros occidentales.

Ojo a China

En este contexto, China, la segunda economía más grande del mundo, sería un beneficiario clave, además de un gran apoyo para Putin. Según señala al WSJ Eswar Prasad, ex economista principal de China del Fondo Monetario Internacional, cualquier sanción financiera importante facilitaría el comercio con China y erosionaría el sistema financiero global dominado por el dólar.

Cabe recordar que Rusia ha desarrollado un sistema de pago propio como alternativa al SWIFT pero la versión de Moscú no ha tenido mucha aceptación por parte de los bancos.

Sí ha alcanzado más entidad el denominado Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China, con fortaleza suficiente como para permitir a las dos potencias vecinas eludir el sistema occidental. Además de reducir la necesidad de dólares (el comercio Rusia-China se puede liquidar en yuanes) las transacciones que realicen a través del sistema de pagos chino dificultan a EEUU y sus aliados monitorear las transacciones y, por lo tanto, interrumpirlas, subraya Prasad.

Fuente: Revista El Economista 

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