Las aerolíneas ajustan sus costos dentro de un mercado que proyecta rentabilidad para el 2023; en Ecuador se propone desarrollar más el transporte aéreo en otras ciudades

De la dura caída de los viajes aéreos derivada de la situación epidemiológica por la propagación del COVID-19 y las medidas restrictivas impuestas, se levanta el transporte aéreo.

En esa ruta trazada, la industria aeronáutica espera cerrar el 2022 con una reducción de las pérdidas tras dos años inestables de pandemia y propone tomar acciones para seguir en la senda de la recuperación hasta el 2023.

El sector tuvo pérdidas de $ 42.000 millones en 2021, sin embargo, aquello es menor a la estimación previa de $ 52.000 millones.

A nivel de Sudamérica, la recuperación del tráfico aéreo se activó con fuerza en 2021, por apoyo de los mercados locales y menores restricciones de viaje en varios países. Pese a ello, se prevén pérdidas de $ 3.200 millones este año, según análisis de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Willie Walsh, principal de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), consideró que las pérdidas a nivel general se reducirán a $ 9.700 millones al finalizar este año y para 2023 se podrían avizorar ganancias si se mantiene la senda de recuperación con el aumento de pasajeros que vuelven a volar en distintas rutas del mundo.

Para el próximo año se espera que el tráfico alcance o supere los niveles previos a la pandemia, dijo. Por ahora, ya se aspira a que Norteamérica genere una ganancia de $ 8.800 millones en el cierre del 2022.

Con lo aprendido en la etapa de mayores restricciones por el COVID-19, el principal de la IATA enfatizó que el desafío de las aerolíneas debe concentrarse en las lecciones que deja el virus, tener reglas claras con los Gobiernos, cumplir con el compromiso de cero emisiones e impulsar la diversidad de género con la participación de más mujeres.

Frente a los cambios en medidas que se tomaban en cada país que a su vez generaban incertidumbre, el principal de la IATA planteó que en un próximo escenario similar se garantice el trabajo más de cerca con los Gobiernos para abordar los problemas que se presenten y consideró que el cierre de frontera no era la “respuesta correcta”.

“Cuando llegó el COVID-19, los Gobiernos cerraron las fronteras e impidieron que la gente volara. No consultaron con la industria. No siguieron los consejos de la OMS (Organización Mundial de Salud). Sí, las decisiones se basaban en la ciencia, pero era ciencia política, no ciencia médica o de datos”, refirió durante la edición 78 de la Asamblea General Anual de la IATA, celebrada en Doha.

Además, el director insistió en varios retos de la industria como seguir el camino a lograr la reducción de las emisiones de carbono para 2050, a través del 65 % con SAF, 19 % con compensaciones y eventualmente captura de carbono, 13 % de hidrógeno y propulsión eléctrica y 3 % con operaciones con mayor eficiencia. A ello sumó otros objetivos, entre esos trabajar en una mejor accesibilidad de personas con discapacidad a los servicios aéreos.

En el proceso de reorganización, algunas aerolíneas han debido reducir costos. Por ejemplo, Qatar Airways ha bajado en un 50 % sus costos y espera reactivar 24 destinos que quedaron en pausa su lanzamiento.

Asimismo, Avianca reorganiza su estructura con una baja en los gastos en un estimado del 40 % frente a lo que se generaba antes de la pandemia y busca mejorar sus servicios con la alianza creada con aerolíneas Viva Air de Colombia y Gol de Brasil, y además mantiene acercamientos en pro de ese mismo fin con Sky Airlines de Chile.

En industria de aerolíneas norteamericanas hay ganancias de más de $ 8.000 millones proyectados para cierre de este año. Foto: Andrés Bajaña

Promover más infraestructura en aeropuertos con capacidad para vuelos internacionales en Ecuador

Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de la IATA, comentó que es importante y justo el crecimiento sostenido que tienen los dos principales y únicos aeropuertos internacionales de Ecuador: el José Joaquín de Olmedo de Guayaquil y el Mariscal Sucre de Quito, como captadores del flujo de visitantes al país, al igual que Galápagos, que mantiene operaciones nacionales. En otras terminales aéreas, como Manta, Coca y Cuenca, se mantienen también vuelos domésticos.

El delegado regional resaltó que están prestos a ayudar en el desarrollo del transporte aéreo en el país, principalmente de ciudades con potencial como Cuenca, y así más allá de sus operaciones domésticas además se pongan en la mira los vuelos internacionales.

Él señaló que se debe contar con infraestructura adecuada para permitir vuelos internacionales que puedan arribar y despegar en ciudades alternativas a las urbes principales y también con los entes locales y estatales trabajar en incentivar en esa meta.

Como ejemplo citó el caso de Argentina, que tiene Córdoba y Mendoza, que tienen salidas internacionales hacia distintos destinos, como alternativa a los dos aeropuertos de Buenos Aires (Ezeiza y Aeroparque). Una realidad parecida se replica en Colombia con aeropuertos que reciben flujos internacionales, además de Bogotá, como Medellín, Cartagena y Cali.

En el caso específico del aeropuerto de Cuenca, Cerdá refirió que está “limitado”, pese al “mucho interés” de líneas aéreas internacionales de origen norteamericano y sudamericanas de apostar por rutas extranjeras.

“La pista no es suficientemente larga y está dentro de la ciudad, que no permite vuelos a Panamá o Miami, ya es un tema municipal o de la provincia para decir qué se hace para ampliar… Si la infraestructura es buena y amplia, las líneas aéreas van a llegar “, agregó y dijo que el Estado debe desarrollar las condiciones adecuadas.

Firma con cuatro países para cielos abiertos provocará el arribo de más aerolíneas y la reactivación del sector turístico en Ecuador

A ello agregó que los aeropuertos de Guayaquil y Quito están creciendo de manera responsable y coordinada con la industria y por temas demográficos mantiene flujos menores que Lima y Bogotá.

“Si vemos antes de la pandemia estos dos aeropuertos habían crecido con nuevas aerolíneas que habían entrado al mercado, lo importante ahora es recuperar esas líneas que habían salido al mercado y después atraer a otras”, agregó.

Exploran opción de ruta Guayaquil-Buenos Aires

El aeropuerto de Guayaquil actualizó sus normas para el ingreso de pasajeros. Foto: Archivo.

Como la mayoría de aerolíneas, el principal de Aerolíneas Argentina, Pablo Ceriani, indicó que esa compañía sigue en el camino de recuperación de sus frecuencias y también se explora la posibilidad de expandir rutas, una vez superadas las afectaciones que dejó el periodo más grave de la pandemia.

En vuelos nacionales, la empresa aérea argentina está casi en la totalidad de niveles de prepandemia en pasajeros y en oferta al 90 %. “Ya para fin de año estaremos superando niveles prepandemia”, dijo.

A nivel regional, Ceriani agregó que están apostando principalmente en Brasil, Perú, Colombia, con buenos niveles de reserva, principalmente desde Aeroparque.

Este año hay mejoras, pero aún hay un 70 % de oferta en promedio y para fin de año se espera llegar al 100 %.

“Este todavía es un año en donde el nivel de actividad no está totalmente recuperado, el nivel estará bastante recuperado el 2023, ese tiene que ser el año donde las cuentas estén más equilibradas”, mencionó.

Actualmente, Ecuador no tiene rutas directas hacia Argentina. Los pasajeros toman escalas a través de distintas aerolíneas vía Ciudad de Panamá, Bogotá, Lima o Santiago de Chile. Anteriormente, Latam y la extinta Tame tuvieron rutas hacia Ezeiza.

Frente a ello, Ceriani reveló que la principal aerolínea argentina explora la idea de tener una ruta Guayaquil-Buenos Aires basada en el análisis de varios variables, entre esas la flota.

Entre los planes más cercanos adelantó que desde julio próximo se conectará Buenos Aires con la La Habana, Cuba, que se manejará con tres vuelos semanales, incluyendo una escala en Punta Cana. (I)

Fuente: El Universo

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