La UE alerta de “serios problemas” si no se aprueban los nuevos impuestos

El comisario europeo de Presupuesto, Johannes Hahn, avisó ayer del “serio riesgo” que correría la Unión Europea (UE) si no se aprueba la propuesta de la Comisión Europea (CE) para añadir tres nuevos impuestos a las fuentes de ingresos del presupuesto comunitario para pagar la deuda vinculada al fondo de recuperación.

 

En una comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo, el austriaco presentó el paquete de medidas que Bruselas desveló el pasado 22 de noviembre para ingresar unos 17.000 millones de euros anuales y cuya finalidad será, por un lado, facilitar el reembolso de la deuda en la que incurrirá el bloque para pagar la recuperación, y por otro crear el Fondo Social para el Clima.

“Seamos claros en un aspecto: sin nuevos recursos propios hay un riesgo serio de que los reembolsos del Fondo Next Generation pongan presión sobre el gasto o sobre instrumentos de inversión, incluyendo la transición climática”, advirtió. Según los planes de Bruselas, la UE tomará prestados en los mercados de deuda más de 800.000 millones de euros en el fondo europeo de recuperación que tendrá que ir devolviendo a los inversores internacionales durante más de tres décadas.

En este contexto, Hahn subrayó que, a falta de un acuerdo para aprobar nuevas fuentes de financiación, será necesario “aumentar las contribuciones” de cada país al presupuesto comunitario -algo a lo que previsiblemente se opondrán algunas capitales del bloque- o reducir las partidas de gasto. Frente a esto, la Comisión Europea propone, en primer lugar, que el 25 % de los ingresos procedentes del sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, en inglés) se destinen al presupuesto comunitario, que se beneficiaría de unos 12.000 millones anuales a partir de 2026.

Los nuevos tributos supondrán unos ingresos de 17.000 millones, según la Comisión Europea

Además de a devolver deuda, esta nueva recaudación nutrirá el futuro Fondo Social para el Clima que Bruselas ha propuesto crear para garantizar una transición ecológica justa, especialmente para los hogares vulnerables. En segundo lugar, la Comisión propone que el presupuesto de la UE obtenga el 75 % de los ingresos generados por el llamando mecanismo de ajuste en frontera, que gravará las importaciones de productos fabricados fuera del bloque con mayores emisiones de CO2 que las permitidas dentro.

Por último, Bruselas quiere que se asigne al presupuesto de la UE el 15 % de los beneficios de las empresas incluidas en el ámbito de aplicación del llamado pilar 1 del acuerdo “histórico” sobre fiscalidad internacional alcanzado en la OCDE.

Fuente: Revista El Economista

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