La terrible historia de Aaron Hernández: el asesino que jugó un Super Bowl

Un hombre que parecía tenerlo todo. Éxito profesional, fama, familia, juventud, millones de dólares. Todo eso, visto de lejos. Al aproximarse a la vida de Aaron Hernández, al escrutar con más profundidad, se apreciaban las grietas, las dificultades, las falencias. Las señales estaban a la vista, eran evidentes pero nadie las quiso ver.

Esta es la historia de una caída impensada, improbable. De las tapas de revistas, las ovaciones y la fortuna al desprestigio, la cárcel y el suicidio. Sin embargo, la posibilidad de derrumbe siempre estuvo cercana, siempre fue una posibilidad cierta.

Era titular en el equipo más importante de fútbol americano, los New England Patriots. Le habían renovado el contrato hacía poco tiempo. 40 millones de dólares en cinco años. Sin embargo, una noche de junio de 2013 asesinó con varios disparos a Odin Lloyd, amigo y concuñado. Los investigadores tuvieron rápidos indicios de que el ala cerrada de los Patriots estaba involucrado en el crimen, pero los desestimaron. A ellos, experimentados pesquisas, les parecía inverosímil que una figura como Aaron pudiera haber participado de ese crimen. Sin embargo, con el correr de las horas, ya no les quedó dudas. Él era el asesino.

El arresto, los interrogatorios, los allanamientos en busca del arma homicida. A las pocas horas de que la policía lo detuviera, su equipo lo dio de baja. La cancelación del contrato fue inmediata. A los fanáticos les cambiaron las camisetas que tenían su nombre y su número sin costo alguno. Su figurita fue sacada de los álbumes que fueron reimpresos. Luego, vendría el juicio, la condena perpetua, los años de prisión, un nuevo juicio por otras dos muertes, una absolución y el suicidio.

Infobae

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