La lucha contra el COVID pasó de ser una carrera de 100 m a una maratón, según Martín Rama, economista en jefe del Banco Mundial para la región

La pandemia de coronavirus ha golpeado a todo el mundo y la región es una de las más afectadas. Esta semana el Banco Mundial publicó el informe “Volver a crecer”, en el que hace un repaso de lo sucedido en el primer año de pandemia y la situación de los países del continente.

Sobre Ecuador, el informe indica que se espera que empiece una recuperación moderada este 2021. Además que, al no tener amortiguadores macroeconómicos y un acceso limitado a financiamiento interno, es importante realizar cambios estructurales, incluyendo “la mejora de la eficiencia y la progresividad de la política fiscal, y la catalización de la inversión privada”.

Martín Rama, economista jefe de América Latina y el Caribe para el Banco Mundial, habla sobre los retos y oportunidades para retomar la vía de una reactivación económica eficaz.

Muchos países de la región pusieron en marcha programas de ayuda social muy generosos. En conjunto para la región, la pobreza no cambió mucho por estos programas. El problema es que estos no son sostenibles por mucho tiempo. Empezamos la lucha contra el COVID como si fuera una carrera de 100 metros y de a poco se está volviendo una maratón, y uno no puede correr de la misma manera ambas. Muchos países se están quedando sin recursos para ese tipo de programas. Vamos a tener que tener un nivel de consolidación fiscal, no podemos tener deudas que crecen indefinidamente. Además es muy difícil aumentar los impuestos cuando hay problemas de empleo.

La formalización puede ser la manera de resolver dos problemas: ampliar la base impositiva y dar protección social. Por ejemplo, toda esa gente que trabaja en delivery no tiene por qué ser informal. A través de las plataformas podemos saber cuánto ganan, cuántas horas trabajan, se podrían tener planes para jubilación, seguro médico… Una de las ventajas de la digitalización es que puede permitir repensar la formalización en América Latina, que sea más flexible, que no sacrifique el empleo, pero que atienda la protección social.

¿Ecuador y otros países de la región se podrían ver afectados por sus deudas y situación fiscal para acceder a más créditos en organismos o bancos internacionales?

No creo. Mi impresión es que hay una gran voluntad de apoyar a los países en el Banco Mundial, Banco de Desarrollo o FMI. Las tasas de interés son bajas… Obviamente no podemos tener déficit para siempre y la crisis del COVID no se terminó… estamos a la mitad de la pandemia. Por lo tanto, el tema de pensar el gasto público, la disposición, cómo asegurarse que los niños puedan seguir yendo a la escuela… va a exigir que sean lo más eficientes y menos costosos posibles para la sociedad, al mismo tiempo apoyando los servicios sociales.

¿Qué opciones tienen los Estados para suplir el financiamiento público en este escenario?

Ya se gastó mucho en 2020 y todavía se necesita gastar, porque hay que apoyar a la población. Pero no se puede pensar que se va a salir solo con un plan de inversión pública… buenas políticas sobre temas de digitalización, comercio de electricidad y generación distribuida, de integración comercial… Es ahí donde vemos que América Latina y el Caribe tienen oportunidades. Los precios de las materias primas han aumentado. El comercio internacional de bienes ha crecido a diferencia del de servicios, y la demanda de Asia del este es muy fuerte. Para países que tienen una ventaja en recursos naturales, como Ecuador, eso es una primera buena noticia, porque significa que podemos tener ingresos. Otra buena noticia es que las remesas de los migrantes han crecido, cuando esperábamos que cayeran, y quizá una posibilidad es que esta crisis ha hecho que los países avanzados (EE. UU. y de Europa occidental) piensen que necesitan diversificar sus fuentes de abastecimiento… ya hay mucho interés de ampliar esas cadenas de valor a América Latina y el Caribe…

¿Qué factores además de las vacunas deben presentarse para comenzar con una reactivación económica más eficaz?

Vemos que Chile tiene un gran avance con la vacunación… pero también que no tenemos soluciones mágicas. Hay nuevas variantes, y en la medida en que haya países donde no esté contenido el virus, los viajes van a seguir siendo un problema, no vamos a volver a la normalidad plena. De algún modo hay que aprender, por lo menos por este 2021, a tener economías que funcionen en pandemia. Aprender cómo estar seguros y al mismo tiempo trabajar. En muchos países de América Latina es difícil mantener cuarentenas o encierros, porque la gente necesita trabajar.

En el informe se dice que América Latina y el Caribe poseen la matriz de generación eléctrica más limpia de todas las regiones en desarrollo. ¿Cómo convertir en crecimiento las áreas energéticas de la región?

Tenemos países donde los cortes de energía son frecuentes y largos, pero hay países que tienen sistemas energéticos muy modernos. Lo que es sorprendente, y este informe destaca, es que con los recursos naturales que tenemos deberíamos tener energía renovable muy barata. Y sin embargo, somos la región con la energía más cara… por temas de fiscalidad, impuestos, ineficiencia. Quizá la tecnología nos puede ayudar donde las políticas son difíciles. El informe mira dos avenidas de progreso posible. Una es la generación distribuida. Que la gente tenga paneles solares sobre su techo, que le venda electricidad a la red en determinadas horas y le compre a la red en otras. Pasamos de tener unos pocos generadores a tener millones… Si hubiera comercio de electricidad en la zona andina, el costo sería bastante menor. Siempre hemos hablado de la integración latinoamericana: la integración eléctrica de América Latina podría ser una transformación muy importante. (I)

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