La libertad de prensa se enfrenta a su propia pandemia.

El 3 de mayo de 1993, la Asamblea de las Naciones Unidas proclamó el Día Mundial de la Libertad de Prensa. 27 años después, la humanidad, Ecuador y la prensa en su totalidad, celebran esta fecha en condiciones únicas y excepcionales.

Hoy, una pandemia que amenaza la vida de millones de personas, es el nuevo y gran desafío para el
ejercicio libre del periodismo y para la libertad de expresión.

Las restricciones que impone la salud pública a la movilidad humana, la vida social y cultural y las
actividades económicas en general, dificultan la tarea periodística. Paradoja compleja, porque es,
precisamente la prensa, la única que puede acercarnos en el aislamiento, y traernos el mundo a casa.

Sin embargo, hay un reto aun más fuerte y es enfrentar otra pandemia que se riega, sobre todo, a través de los medios digitales. Me refiero a la pandemia de las noticias falsas, la información no verificada, el dato manipulado y no contrastado…

Las nuevas pandemias mediáticas están haciendo mucho daño. Para el covid-19 habrá algún día remedio y vacuna, pero para la pandemia mediática solo cabe su aniquilación en una guerra sin tregua a favor de la verdad y la ética; para los periodistas que defienden la verdad, la paz, la unidad y la tolerancia, expresamos nuestro respeto y apoyo.

En este Día Mundial de la Libertad de Prensa, rendimos un sentido homenaje, a esos periodistas que perdieron sus vidas en el cumplimiento de su deber, al estar en la primera línea informativa cubriendo la llegada del coronavirus al país.

Lo hemos dicho antes y lo ratificamos ahora: libertad de prensa y libre expresión de las ideas, son elementos primordiales de una sociedad justa y en paz. Esa sociedad que necesitamos hoy, más que nunca, cuando muchos paradigmas van cayendo, uno tras otro, de cara a la nueva realidad social, económica y cultural.

Los cambios son inevitables y hay que prepararse de la mejor manera posible. Esta fecha les recuerda a los
gobiernos del mundo su obligación de respetar la libertad de prensa, y a los profesionales de la prensa, a reflexionar sobre el ejercicio ético de sus delicadas y fundamentales tareas.

En el Ecuador de hoy, la ciudadanía ejerce plenamente su derecho a denunciar las violaciones a la libertad de expresión.

En el Ecuador de hoy, los periodistas ejercen su difícil tarea, sin censuras, ni clausuras.

En este día, bien vale recordar esta pequeña gran diferencia.

La historia nacional registrará que, el 24 mayo de 2017, se marcó un antes y un después, en la vida de la prensa ecuatoriana.
Lenin

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