La CAF desnuda cuatro problemas del IESS que afectarían el fondo de jubilaciones

El envejecimiento acelerado de la población, junto a una mayor esperanza de vida de las personas, la migración y una cada vez más baja fecundidad golpean a la seguridad social del país y la región.

Esa es la principal conclusión del estudio ‘Los sistemas de pensiones y salud en América Latina: desafíos del envejecimiento, el cambio tecnológico y la informalidad’ presentado en estos días por la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina.

La conjugación de esos cuatro elementos pone en riesgo la sostenibilidad del fondo de jubilaciones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) que, de por sí, registra un déficit de caja desde 2014.

Esto quiere decir que lo que aportan los afiliados no alcanza para cubrir el pago de prestaciones a jubilados.

Hace una década ocho aportantes financiaban la pensión de un jubilado en Ecuador, lo cual cubría con holgura las pensiones. Pero hoy, la relación ha caído y es de solo cinco a uno. En el futuro se estima que sea solo de tres a uno, lo cual es insuficiente.

Además, la proporción de adultos de más de 65 años prácticamente se duplicará, del 7,6 % que había en el 2018 a 16,2% en el 2050.

El reporte de CAF prevé que, como consecuencia del envejecimiento, el gasto público de los sistemas de pensiones y salud de Ecuador se encarezca.

Hoy, ya es una pesada carga para el Gobierno. Solo para 2021, el Fisco presupuestó USD 1 474 millones para este rubro. Hasta 2065, según la CAF, el gasto en salud y pensiones pesará 12,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

El multilateral explica que la mayor o menor rapidez del proceso de envejecimiento, condiciona la urgencia para llevar a cabo reformas para que la cobertura sea sostenible desde el punto de vista fiscal.

Otro problema, según Augusto de la Torre, director del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de las Américas (UDLA), es que el afiliado promedio recibe del sistema cinco veces más de lo que aportó.

Es decir, que, si su contribución durante su vida laboral fue de USD 100 al mes, recibe USD 500 mensual. Eso no es sostenible desde ningún punto de vista, enfatizó De la Torre.

El segundo factor que golpea a la seguridad social tiene que ver con la mejora de la esperanza de vida, especialmente de la mujer, que ahora es de 80 años, unos cinco años más que los hombres, según las proyecciones de 2020 hechas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Patricia Borja, especialista en seguridad social, señaló que al existir una esperanza de vida mayor se debe de cancelar por más tiempo las pensiones y hay un gasto elevado en el servicio de salud por los cuidados a mayor edad.

Por esta razón, afirma, se requieren acelerar la creación de empleo, que se traduzcan en más afiliados activos.

Un tercer factor es la baja de fecundidad, que obedece a que menos mujeres se decantan por la maternidad, y las que lo hacen tienen menos hijos.

Este comportamiento, según la CAF, tiene que ver con los cambios en las normas sociales, la demanda de capital humano en un contexto en el que la familia decide entre calidad y cantidad de hijos.

Esto incide, dice Borja, en que habrá menos gente que será afiliada activa a futuro.

Ana Romero, de 36 años, luego de una planificación de ocho años decidió tener un hijo hace un año y medio. Antes, sus plantes eran otros: hacer una Maestría, tener empleo.

La migración es el último factor que puede afectar la distribución de las edades de la población afiliada. Según el Ministerio de Trabajo, la población venezolana fue la que mayor número de contrataciones formales tuvo hasta septiembre con 2 646 contratos.

Félix Barrios es venezolano y junto a su esposa están afiliados al IESS desde hace seis años. Eso le permitió acceder a salud. En tres ocasiones su esposa fue intervenida quirúrgicamente. “Ecuador me dio la proyección y la perspectiva de llegar a una jubilación más adelante”, dijo.

Para De la Torre, mientras se tenga un diseño tan generoso, Ecuador seguirá siendo atractivo para los extranjeros. Él sugiere diseñar una reforma que permita evitar la pobreza en la vejez, que reforme el reparto actual y busque la creación del ahorro individual.

Fuente: El Comercio

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