Jubilados ajustan gastos para equilibrar sus presupuestos

Cuando una persona se jubila por medio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), significa que deja de recibir el sueldo que mantenía en su empresa y comienza a vivir con el nuevo salario basándose en sus aportaciones.

Es decir, recibe una reducción salarial a la que no estaba acostumbrada, con lo cual deberá vivir el resto de su vida, a menos que tenga negocios propios, activos o cosas por el estilo.

En ocasiones, la reducción obliga a los ciudadanos a cambiar su estilo de vida y acoplarse a su nueva realidad, deben maniobrar con su dinero o efectúan los préstamos quirografarios.

Según cifras del Biess, durante los cuatro primeros meses del año se han financiado 117 468 operaciones de crédito quirografario destinado al segmento de Jubilados. Sin embargo, no todos optan por esta opción.

Carmen Betancourt, de 88 años, lleva jubilada más de 30 años. Cuando se retiró su pensión la recibía en sucres, pero con el cambio al dólar se benefició, ya que su jubilación aumentó un poco.

En sus años de retiro no ha presentado mayores complicaciones, pero afirma que antes, en sucres, las cosas que utilizaba costaban menos que con la moneda actual. Su método para no endeudarse es ahorrar lo más que pueda y gastar estrictamente en lo necesario, como servicios básicos y alimentación, ya que no paga arriendo.

Aunque reconoce que en ocasiones usa las tarjetas de crédito para diferir a largos plazos, cuando necesita algo de urgencia.

Héctor Noboa, de 75 años, vive una situación diferente. Antes de su jubilación él mantenía su propio negocio, por lo que sus ingresos eran irregulares, mes a mes. Así que cuando se jubiló lo hizo con el mínimo y cerró su emprendimiento, por el agotamiento que este demandaba.

Su retiró sí lo afectó, ya que fue una reducción considerable de dinero. Así que, para evitar endeudarse, ajustó sus cuentas. Por ejemplo, antes realizaba compras solo fijándose en las marcas. Ahora lo hace viendo las cantidades del producto y el precio, por el hecho de que puede ahorrar algo.

Pese a eso, a Héctor no le gusta usar tarjetas de crédito por miedo a endeudarse. Por eso mismo no accede a los préstamos que ofrece el Biess, pese a que las tasas de interés son bajas.

Armar un presupuesto

Para Daniela Mancheno, especialista en finanzas, una de las mejores opciones para ahorrar y manejar responsablemente los ingresos, es la programación de un presupuesto, ya sea semanal o mensual.

Sin embargo, recomienda hacerlo semanalmente, ya que se puede controlar los gastos de forma más ordenada. Lo primero para armar un presupuesto es entender cuáles son los ingresos y los gastos fijos como arriendo, servicios básicos, alimentación, etc.

Una vez definido esto, se restan los gastos fijos de sus ingresos y el sobrante es el presupuesto. Mancheno recomienda ahorrar entre un 10% a un 30% del restante, siempre y cuando ese porcentaje se convierta en una constante de todos los meses. Caso contrario, nunca se logrará ahorrar.

Con los valores  de ahorro y gastos ya separados, solo queda un restante , el cual se presupuestará semanalmente.

Fuente: El Comercio

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