Isco tendrá como prioridad ser titular con Solari en el banco del Madrid

Pasado el paréntesis de la selección, siempre agradable para Isco, el malagueño tiene ante sí un reto más espinoso: escalar hasta la titularidad en el Real Madrid. Un privilegio que se le ha negado en los cuatro últimos partidos del equipo blanco, tantos como lleva al frente de la nave Santiago Solari.

Tras capitanear a España a una gris victoria ante Bosnia, Isco regresó a Valdebebas con el objetivo puesto en Ipurua. Allí, en el campo del Eibar, en el partido que reinstaura la rutina de la Liga para los blancos, aspira a ser titular el malagueño, que se encuentra en un punto de su carrera que conoce bien: plenamente asentado en la selección, pero con dudas en torno a su presencia en el equipo titular del Madrid. Una situación que Isco ya vivió, sin ir más lejos, con Zidane, con quien entraba y salía del once según criterio cambiante del técnico, pese a gozar de galones con España.

Lo cierto es que Isco nunca ha gozado de la etiqueta de intocable en el Real Madrid, pero, al mismo tiempo, no cabe considerarle suplente. Sus cifras de partidos jugados por temporada así lo atestiguan. Sí ha dado la impresión de que era la pieza más fácil de tocar en situaciones de bonanza deportiva, o más exactamente, cuando la salud respetaba a los, esta vez sí, considerados intocables. También es cierto que cada baja en el cuerpo de élite era aprovechada por el técnico de turno (Ancelotti, Benítez, Zidane) para dar vuelo a Isco, cuya respuesta fue casi siempre la adecuada.

Contraste

Lo que llama la atención esta temporada es el cambio de estatus de la figura de Isco con el relevo en el banquillo blanco. Con Julen Lopetegui, el técnico que le dio las llaves de España entre 2016 y 2018, Isco era tan importante que ni siquiera se respetó el periodo de convalecencia inicialmente fijado tras su operación de apendicitis aguda. El malagueño reapareció antes de pasado un mes de la intervención, y en el segundo partido, el Clásico del Camp Nou, Lopetegui le mantuvo en el campo los 90 minutos.

Aquello fue, a ojos de Solari, precipitado. El técnico argentino vio a Isco lejos de su mejor forma, y por eso bajo su mando sólo ha dispuesto de 51 minutos en los cuatro partidos del nuevo ciclo blanco. Como decimos, no es una situación nueva para Isco, acostumbrado a remar para defender su posición en el Madrid. Otro muro.

Diario MARCA

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba