Assange deniega su consentimiento a ser extraditado a EE.UU.

Julian Assange compareció este jueves mediante videoconferencia ante la Corte de Magistrados de Westminster, donde se inició el proceso sobre su entrega a Washington, tras haber sido ayer condenado por otro tribunal británico a 50 semanas de cárcel por violar las condiciones de libertad condicional en este país en 2012.

«No deseo entregarme para ser extraditado (a EE. UU.) por haber hecho un periodismo que ha ganado muchos reconocimientos y ha protegido a muchas personas», afirmó el activista y periodista en su declaración.

La Justicia estadounidense reclama al australiano, de 47 años, que pasó casi siete refugiado en la embajada de Ecuador en Londres precisamente por temor a acabar siendo extraditado a Estados Unidos, para juzgarlo por «piratería informática». Esta es la primera vista judicial sobre la petición de extradición a EE. UU.

El Departamento de Justicia de EE. UU. aseguró que se trata de un cargo pasible como máximo de cinco años de prisión, pero los defensores de Assange temen que este termine siendo juzgado por delitos más graves, como revelación de secretos o traición, y corra el riesgo de ser condenado a cadena perpetua o incluso a muerte.

La plataforma internet WikiLeaks se hizo famosa en 2010, cuando difundió cientos de miles de documentos diplomáticos y militares secretos que pusieron a Estados Unidos en un fuerte aprieto a nivel nacional e internacional.

Pero rápidamente surgieron las críticas, y algunos prestigiosos diarios criticaron los métodos utilizados por WikiLeaks que al hacer públicos telegramas del departamento de Estados estadounidense en bruto podían «poner en peligro a algunas fuentes».

Entregar a su fundador a Washington podría constituir «una cuestión de vida o muerte para Assange», afirmó el periodista islandés Kristinn Hrafnsson, redactor jefe de Wikileaks, el miércoles frente al tribunal londinense que acababa de condenarlo a 50 semanas de reclusión.

El australiano, que el 11 de abril fue despojado por Quito de la nacionalidad ecuatoriana otorgada en 2017 y del asilo diplomático lo que permitió su arresto, era objeto de una orden de detención británica desde que en junio 2012 se refugió en la legación ecuatoriana para escapar a una extradición a Suecia por acusaciones de agresión sexual que posteriormente fueron archivadas.

Él siempre dijo temer que todo se tratase de una estrategia para acabar entregándolo a la justicia estadounidense.

Mientras tanto, los políticos británicos están divididos respecto a Assange. El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, se opone a su extradición afirmando que el australiano «expuso pruebas de las atrocidades (cometidas por Estados Unidos) en Irak y Afganistán». Pero el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, aseguró que Assange no es «ningún héroe» y la primera ministra Theresa May afirmó que «nadie está por encima de la ley».

Fuente: dw.com