Ha sido una semana desagradable para la dirección de los demócratas estadounidenses. En su intento de oponer resistencia al antisemitismo, perdieron una oportunidad única, dividieron al partido, dieron munición a los republicanos y ahogaron cualquier discusión seria sobre la relación de Estados Unidos con Israel. Y ese es precisamente el debate que el país debería abordar con urgencia. Todo comenzó con unas controvertidas declaraciones de una nueva legisladora de la Cámara de Representantes: Ilhan Omar, del ala izquierda de los demócratas y una de las dos primeras representantes musulmanas en entrar en el Congreso. Durante un evento en una pequeña librería, la política afirmó que el lobby proisraelí presiona a los políticos estadounidenses a jurar «lealtad” a un país extranjero. Enseguida le criticaron el haber recurrido a una idea antisemita bien de sobra conocida: el reproche de que los judíos tendrían una «doble lealtad”, tanto a su país como a Israel. No es la primera vez en los dos meses que han pasado desde que la joven diputada tomó posesión de su escaño que es criticada por comentarios presuntamente antisemitas. En febrero dijo que el Congreso estadounidense –que apoya al Gobierno conservador de Israel con una mayoría abrumadora– tiene una tendencia proisraelí puesto que recibe dinero del AIPAC, el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí. Bien es verdad que posteriormente se disculpó por estas declaraciones, pero poco después añadió: «Nadie debería esperar de mí que prometa lealtad o apoyo a un país extranjero solo por servir a mi país en el Congreso o en un comité”, tuiteó. Respuesta progresista La negativa de Omar a disculparse por esto ha llevado a prominentes demócratas como Jerry Nadler o su portavoz en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a impulsar una resolución condenando su mensaje antisemita. Quizás los líderes centristas del partido se contentaron a sí mismos, pero pasaron por alto por completo el movimiento progresista en el seno de los demócratas, que idolatra como estrellas del rock a Ilhan Omar y a su cercana aliada Alexandria Ocasio-Cortez. La principal crítica era: ¿por qué atacan los demócratas a Ilhan Omar, quien como musulmana también ha sido víctima de la islamofobia y amenazas de muerte? ¿Por qué no impulsan una resolución contra el presidente Donald Trump por su imagen de campaña en la que yuxtaponía a su oponente Hillary Clinton con una estrella de David judía y un fajo de billetes? ¿Dónde está la voz de los demócratas cuando Trump vuelve a insinuar una y otra vez que el millonario judío liberal George Soros organiza en solitario protestas falsas y fuerza políticas favorables a la inmigración en Europa y EE.UU.? Al fin y al cabo, hay pruebas de que la retórica de Trump ya ha empezado a impulsar la violencia contra la comunidad judía en Estados Unidos.

Un avión DC-3 de la empresa Laser Express se accidentó este sábado (09.03.2019) en Colombia, causando la muerte de las 12 personas que viajaban a bordo, informaron las autoridades de Aeronáutica Civil. Entre las víctimas fatales se encontraba la alcaldesa del municipio de Taraira, Doris Villegas, su esposo y una hija de ambos.

«Tenemos 10 pasajeros, incluido un menor de edad, y piloto y copiloto para un total de 12 personas fallecidas», dijo a la prensa el teniente Fernando Martínez, coordinador de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Villavicencio, capital del Meta. Al lugar de la tragedia llegaron miembros de la Cruz Roja y bomberos.

Según la Aeronáutica Civil, el avión de matrícula HK-2494, que cubría la ruta entre San José del Guaviare, capital del departamento del Guaviare, y Villavicencio, «se declaró en emergencia” hacia las 10.40 locales (15.40 GMT) por lo cual «se activaron todos los protocolos de atención y búsqueda”. «De acuerdo con la información preliminar la aeronave fue encontrada en la vereda (caserío) de La Bendición”, añadió.

Identificar a las víctimas

Según el coronel Jorge Martínez, director de Defensa Civil del departamento de Meta, del que Villavicencio es capital, el siniestro pudo haberse originado en la falla de uno de los motores. «Al momento de estar sobrevolando el municipio de San Martín se le apaga un motor a esta aeronave y el piloto, gracias a su pericia, lo trata de aterrizar (…) pero se le sale de control”, declaró Martínez al canal RCN.

Las fuentes de socorro en principio descartaron condiciones adversas de tiempo que pudieran haber desatado la emergencia. No había «mal clima, ni zona de montaña o de selva» que dificultaran el vuelo, agregó un funcionario del cuerpo de bomberos bajo reserva. El presidente Iván Duque, por su parte, expresó su dolor por lo sucedido y aseguró que «estamos en el proceso de identificar las víctimas fatales”.

Los DC-3, de fabricación estadounidense, entraron en operación en ese país en 1935, pero más de 80 años después todavía hay algunos de esos aparatos en operación en zonas remotas de Colombia.

DZC (EFE, AFP, Europa Press)