Pakistán recibe un salvavidas económico de Arabia Saudí

Islamabad.- Pakistán logró una inversión de 20.000 millones de dólares que le ayudarán a revivir su maltrecha economía durante la reciente visita del heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, quien disfrutó de un recibimiento propio del título de príncipe que posee.

La delegación saudí, que llegó el domingo por la tarde y se fue ayer, afirmó que tratará de mediar entre India y Pakistán, envueltos en un episodio de tensión por el atentado del pasado jueves en el que fallecieron 42 policías en la Cachemira india, y del que Delhi acusa a Islamabad, pero los analistas consideran esa mediación improbable.

El escritor y columnista del prestigioso diario «Dawn» Zahid Hussain considera que la visita supone una «nueva dimensión» en la relación entre Pakistán y Arabia Saudí, a pesar de que son aliados desde hace más de cinco décadas, como atestigua la mayor mezquita de Islamabad, bautizada Faisal en honor del rey saudí que la financió.

«Es la primera vez que los saudíes hacen este tipo de inversión en Pakistán», afirmó a Efe el analista, que considera que la promesa económica forma parte de un plan de Riad de modernización y diversificación de su economía, el proyecto Visión 2030.

«Esto no solo trata de Pakistán, sino de la región, con inversiones en otros países como la India», remarcó Hussain.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Lahore de Ciencias de Dirección, Rasul Bakhsh Rais, coincide en el análisis de la reestructuración de la economía saudí como motivo de la inversión.

«Quieren invertir en lugares en los que no han invertido», dijo a Efe Bakhsh, quien considera que las inversiones chinas en el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), ruta comercial que proporcionará al gigante asiático una puerta al mar Arábigo para el tráfico de mercancías, han ayudado a que los saudíes den el paso.

Las inversiones saudíes en la minería, el petróleo y las energías renovables, especialmente 10.000 millones de dólares en una refinería en Gwadar, epicentro del CPEC, son más que bienvenidas en el país asiático.

Pakistán atraviesa un duro momento económico con un déficit presupuestario del 6,6 % del producto interior bruto, un déficit comercial y una deficiencia de divisas, por lo que negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un préstamo de hasta 12.000 millones de dólares que no acaba de cerrar por desavenencias en las condiciones.

Arabia Saudí ya lanzó un salvavidas a Islamabad el pasado octubre con la concesión de un préstamo de 3.000 millones de dólares durante un año y facilidades para el pago aplazado a importaciones petroleras.

Hussain también destacó el «entendimiento» entre el primer ministro paquistaní, Imran Khan, y Bin Salman.

Khan condujo en dos ocasiones el vehículo en el que se desplazaron él y su invitado, un gesto que ha realizado en el pasado con otros líderes internacionales. Además, el saudí se alojó en la residencia oficial del mandatario paquistaní, que éste no ocupa.

Y es que MBS (como se conoce internacionalmente a Bin Salman) fue recibido como un príncipe en Islamabad, con cazas de combate acompañando su avión a su llegada, las calles llenas de carteles con su imagen y la concesión de la máxima condecoración civil del país.

Bin Salman respondió a la bienvenida con la liberación de 2.107 paquistaníes encarcelados en su país, en un gesto apreciado en Pakistán ya que sus emigrantes sufren maltratos en los países ricos del golfo.

Un fuerte contraste con la actual imagen del heredero del reino, en entredicho por su presunta responsabilidad en el asesinato del periodista saudí crítico con el régimen de Riad Jamal Khashoggi, ocurrido el pasado 2 de octubre en el consulado de su país en Estambul, adonde había acudido para obtener unos documentos que necesitaba para poder casarse.

El creciente perfil modernizador de MBS ha quedado oscurecido por ese hecho y no pocos líderes le han dado aparentemente la espalda, como en su principal foro económico celebrado el pasado octubre en Riad, boicoteado por numerosos líderes políticos y empresariales, al que sí acudió Khan.

Hussain, sin embargo, no cree que Pakistán pueda ayudar a mejorar la imagen del príncipe saudí, dado que es un país pequeño y con poca influencia internacional.

Tampoco cree que Arabia Saudí pueda mediar entre Islamabad y Delhi, tras el ataque en la Cachemira india, tal y como afirmó en rueda de presa el ministro de Exteriores saudí, Adel al-Jubeir.

«Los saudíes no tienen ese tipo de influencia con la India», recordó el analista.

Bin Salman llegará el martes por la noche a Delhi y después viajará a Pekín, donde Hussain espera que será recibido con gran pompa a pesar del asesinato del periodista, ya que «el mundo olvida pronto». EFE